30 abril, 2013

Maximo Bistrot

Francisco Garfias
El funcionario no está exento de responsabilidad. La prepotencia de Andrea es reflejo de su educación. 
Maximo Bistrot
La historia de Lady Profeco ilustra la prepotencia y el abuso al que pueden llegar los poderosos y sus hijos en este país de influyentes. “A ver quién puede más, mi papá o tú…”, amenazó Andrea Benítez a Eduardo García, propietario del restaurante Maximo Bistrot de la colonia Roma.
La niña estaba furiosa, indignada, trastornada porque no le dieron la “mesa de afuera” que quería. ¿Cómo se atreven a hacerle esto a la hija del procurador del Consumidor?
Dos horas después llegaron los inspectores, pegaron los sellos de suspensión de actividades, se pelearon con los indignados comensales. La historia que ya sabemos.


Lo que no sabemos es que García es un hombre de origen muy humilde, producto de lo que Colosio llamaba la cultura del esfuerzo. “Se fue a Estados Unidos a lavar platos y regresó convertido en uno de los más grandes expositores de la comida de México”, nos cuenta un amigo suyo que lo conoce muy bien.
Humberto Benítez, el atribulado padre de Andrea, no estaba en la Procuraduría a la hora que su hija armó su relajito. Convalece desde hace días de una operación en la cadera. Fue informado cuando el operativo ya estaba en curso y los sellos de suspensión de actividades colocados.
“De inmediato ordenó que se suspendiera”, nos asegura Ramiro Pineda, vocero de la Profeco. Luego vino la disculpa por el “inapropiado comportamiento” de su hija.
El funcionario no está exento de responsabilidad. La prepotencia de Andrea es reflejo de su educación. Al enterarme de la historia me sentí transportado al pasado, cuando el hijo del entonces secretario de Gobernación, Mario Moya Palencia, se la pasaba haciendo desfiguros similares en las discothèques de la Ciudad de México, sin que nadie osara molestarlo.
Entonces no había redes sociales y sólo en casos excepcionales la prensa los hacía del conocimiento público.
Íbamos a hablar con García, propietario del restaurante Maximo Bistrot, sobre el abuso del que fue víctima. Sabemos que los inspectores se llevaron las credenciales de identidad de los abogados del restaurante y que a pesar del irregular procedimiento —los “quedabien” se plegaron al capricho de Andrea— los sellos permanecen allí, aunque el restaurante está abierto. Pero el hombre se echó para atrás. No quiso tomar la llamada. ¿Temor a represalias?
Ramiro nos aclaró que los sellos no son de clausura, sino de suspensión de actividades. No serán retirados hasta que termine la investigación. El reporte de la Profeco se focaliza en dos cosas: No se informa al cliente de cómo se aplica el sistema de reservas y se ofrecen bebidas alcohólicas que no aparecen en la carta.
El escándalo alcanzó dimensiones impresionantes. Hasta el presidente Enrique Peña intervino para ordenar una investigación. Él mismo fue víctima de una pifia de su hija, que replicó el tuit su novio. Aquel de la prole. ¿Se acuerda? O la hija de Romero Deschamps, que presumió en Facebook a sus mascotas de paseo en un avión.
Quise conocer la opinión de mi hija Renata sobre el escándalo del Maximo Bistrot. Su respuesta fue contundente: “¡Qué metida de pata..! Debería haber un curso de conducta apropiada para los hijos de las figuras públicas”, respondió.
No es mala idea.
■El anuncio de que el PAN no se sale del Pacto ya se lo esperaban los detractores panistas del Pacto por México. “Madero tiene una Comisión Política a modo”, nos explicó un destacado integrante del azul. Ya desde el jueves —un día después de que don Gustavo se levantó de la controvertida mesa de diálogo— hubo “mucha desilusión” por la reunión del jefe nacional del azul con Miguel Osorio, titular de la Segob, y sus pares del PRI y el PRD.
La Comisión Política sólo condicionó su permanencia en el Pacto al castigo de los delincuentes electorales en Veracruz y al efectivo blindaje de los programas sociales.
Otro panista, Max Cortázar, ya hasta se declaró “radicalizado” por los “engaños” del PRI-gobierno. “No cumple en transparencia ni en democracia. Allí están las redes electorales en Veracruz. Falta a su palabra. Nos metieron entre las piernas la ley del INM y la ley minera”, se quejó el ex vocero de Calderón.
■“¿Ya la están cooptando, verdad?”. Preguntó el perredista Jesús Zambrano al priista César Camacho, luego de enterarse de que Laura Elena Herrejón, dirigente del Movimiento Pro Vecino y organizadora —hace años— de la megamarcha de Iluminemos México, es la nueva secretaria de Vinculación del PRI con la Sociedad Civil. El dirigente del PRI reviró muy serio: “Nosotros no hacemos eso y Laura Elena nunca lo aceptaría...”.
Herrejón escuchó el comentario. No se enfadó. Sabía que era broma. El perredista acabó por reconocer que el PRI se llevó a un buen enlace para vincularse mejor con la sociedad civil.
Laura Elena, por cierto, ya debutó entre las mujeres priistas. Asistió al baby shower que ayer le ofrecieron a Ivonne Ortega, secretaria general del tricolor. “No me sentí incómoda. Yo fui priista y renuncié precisamente porque no se nos dejaba hablar con la gente. César va en serio en su propósito de acercarse a la sociedad”, nos dijo la flamante secretaria del CEN del PRI.
■Enhorabuena a Alejandro Ramos por su nombramiento como director de Notimex. Es un periodista en toda la línea. No tenemos dudas en que sabrá levantar la agencia de noticias del Estado.

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