19 mayo, 2013

La venganza de la izquierda en Guatemala

Por MARY ANASTASIA O'GRADY

[image] Associated Press
Efraín Ríos Montt minutos antes de ser declarado culpable de genocidio el 10 de mayo por un tribunal en Ciudad de Guatemala.
Muchos lectores ya sabrán que un tribunal en Guatemala declaró al general Efraín Ríos Montt culpable de genocidio contra indígenas ixiles durante sus 16 meses como jefe de Estado, entre marzo de 1982 y agosto de 1983. Más difícil es encontrar en los omnipresentes informes de prensa qué tan lejos estuvo de la realidad del relato usado para condenar a Ríos Montt, de 86 años.

La guerra de 36 años entre guerrillas comunistas y el Estado guatemalteco, que culminó con los acuerdos de paz de 1996, fue sangrienta y tortuosa. Ambos bandos cometieron atrocidades. Miles murieron. Los indígenas y los mestizos de zonas rurales sufrieron la mayor parte de la violencia.
No obstante, la afirmación de que el Estado guatemalteco, encabezado por el general, participó en el genocidio —es decir, el intento de destruir total o parcialmente a la población ixil o desplazarla— no está respaldada por los hechos. Al contrario, una atenta lectura de la historia sugiere que el general venció a las guerrillas al fortalecer a aquellos indígenas que no querían saber nada de las ideas de revolución de la clase media alta que les imponían. El juicio a Ríos Montt, 30 años después del hecho, es más un ejercicio de ajuste de cuentas de la izquierda internacional que una búsqueda de la verdad y la justicia.
Unos años atrás, entrevisté a un guatemalteco que se había infiltrado entre los rebeldes durante el conflicto. Describió su estrategia militar copiada del Viet Cong: dependía de introducir guerrillas en poblaciones aisladas, difundir el adoctrinamiento, reclutar adolescentes como soldados y obligar a comunidades enteras a unirse a la lucha colectiva. En áreas del país donde el Estado no tenía presencia, como el llamado triángulo ixil, no fue difícil lograrlo.
Estas regiones rurales se convirtieron en refugios desde los cuales los terroristas planeaban, preparaban y ejecutaban ataques al resto del país. Para 1982, tras haber visto el triunfo de los sandinistas en Nicaragua unos años antes, las guerrillas pensaban que estaban cerca de la victoria. Entonces apareció Ríos Montt.
En su meticulosamente investigado libro de dos volúmenes Guatemala, la historia silenciada (1944 - 1989) (Fondo de Cultura Económica, 2007), Carlos Sabino, historiador de la Universidad Francisco Marroquí, cita un documento de la contrainsurgencia conocido como Victoria 82. Escribe que "en cuanto a la estrategia militar, se fijaban como objetivos principales 'negar el acceso a los subversivos a la población', recuperar aquellos miembros de la guerrilla 'que sea posible' y 'eliminar a los subversivos que no quieran deponer las armas".
La tragedia fue que la estrategia de la guerrilla había llevado la guerra a las tierras ixiles para usar a los civiles. Cuando el ejército, empeñado en cortar de raíz el terrorismo, llegó después, la población se vio obligada a tomar partido o quedarse en medio del fuego cruzado. Por eso es que murieron tantos.
Algunos cuerpos del ejército, usualmente formados por indígenas, ciertamente participaron en masacres, el incendio de pueblos y la destrucción de cultivos. "Esto sucedió, sin duda, en varios lugares del país, especialmente en las partes de El Quiché donde el ejército pensaba que la población local apoyaba a la guerrilla", según Sabino. Pero "de ningún modo fue una política de estado ni una estrategia de guerra", explica, porque habría sido directamente contrario a resolver el problema como se había diagnosticado.
Tales ataques provocaron "la huída de campesinos que, en definitiva, quedaban entonces a merced de la guerrilla", escribe Sabino. El ejército "trató de impedir que los campesinos quedasen desprotegidos y aislados", y cuando puso en marcha la política oficial se encargó de "llevar alimento a las zonas que habían sido devastadas por el conflicto y reconstruir la infraestructura local".
"Era claro, por lo menos para la mayoría de los mandos, que no se podía ganar la guerra poniéndose en contra de la población local", asevera Sabino. El ejército dio armas a aquellos, incluidos ixiles, que querían resistir las guerrillas y organizaban Patrullas de Autodefensa Civil (PAC). Un ex líder rebelde le dijo a Sabino que "las PAC fueron mortales para la guerrilla".
Los acuerdos de paz otorgaron amnistía a ambas partes, pero la extrema izquierda no se ha dado por vencida. Consideró que el cargo de genocidio era una forma de vengarse. La fiscal general Claudia Paz y Paz, muy conocida por su simpatía por la izquierda, lideró la ofensiva. Se dice que el presidente de centro-derecha Otto Pérez Molina estaba convencido de que Guatemala sería visto de forma más favorable a nivel internacional si el general era procesado. Definitivamente eso ha ocurrido en Naciones Unidas, donde los llamados expertos en derechos humanos han aplaudido la condena. Pero los expertos de derechos humanos de la ONU provienen de países como China, Cuba y Siria.
En el juicio, la fiscalía presentó el testimonio de numerosos indígenas que habían sido víctimas de la violencia. No obstante, sus historias no pudieron probar un genocidio.
Ni pudieron hacerlo los "expertos" de la fiscalía, en su mayoría extranjeros de convicciones izquierdistas que no fueron de hecho testigos de ningún presunto acto de genocidio. Fueron usados para sostener el argumento de la fiscalía de que la estrategia del ejército "para exterminar" a los subversivos equivalió a un intento de "exterminar" la población ixil.
La irracionalidad de esto no ha pasado desapercibida para muchos guatemaltecos, entre ellos Gustavo Porras, un ex intelectual guerrillero. Porras firmó una carta, con otros, llamando la acusación "una fabricación jurídica" y afirmando que podría amenazar la paz.
El pueblo ixil y otros en la región que aún consideran a Ríos Montt como héroe han llevado a cabo protestas contra el veredicto. No es la primera vez que le han mostrado su apoyo.
Cuando se postuló a la presidencia en 2003, perdió. Sin embargo, en las tres municipalidades del triángulo ixil, no sólo venció a otros 10 candidatos pero, tal vez más importante, aplastó al ex líder guerrillero Rodrigo Asturias con 13.451 votos contra 1.202. Eso tampoco ha sido muy divulgado en la prensa internacional, si es que lo ha sido.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Este artículo no merece ser comentado.... lamentablemente se encuetra mucha basura en el internet...

ulisesrios024@gmail.com dijo...

Cuando algo es justo todas aquellas personas que viven en una mentira inyenetan convencer al resto que ellos tienen la razón, me gusto mucho este articulo, y comparto que en mi país no hubo genocidio, pero la venganza de los grupos izquierdistas pudo mas que la verdad, gracias Silvia por dar a conocer el otro lado de la moneda.

dondo dijo...

http://www.elperiodico.com.gt/es/20130519/deportes/228468
http://juanpensamientovelasco.blogspot.com/2013/05/y-que-es-genocidio-pues.html?m=1

Anónimo dijo...

Que interezante leer este artículo, la verdad yo apoyo al General y lo considero un Mártir. Si lo acusaron de tanto entonces porque no hacen lo mismo con los guerrilleros que tambien mataron y violaron la ley? Ojala hagan justicia porque en Guatemala NO HUBO GENOCIDIO.

Anónimo dijo...

con todo esto la frágil paz en que vivimos en Guatemala se pude romper, los culpables serán los extranjeros izquierdistas que no nos dejan tranquilos. Lucharemos y pelearemos de nuevo, ganaremos otra ves, los guerrilleros e izquierdistas no tienen futuro en mi pais.

Jorge Gálvez dijo...

Eta respuesta es anónima porque no tiene el valor, la entereza ni la verdad como para poner dar la cara.

Anónimo dijo...

Associated Press sera mi huevo... ja ja ja ja este pisado le da copy paste a lo que pone la prensa libre... ja ja ja ah paisito por Dios...

GIO LOFEX dijo...

EN GUATEMALA NO UVO GENOCIDIO ANIMO MI GENERAL QUE LOS QUE HABLAN DE GENOCIDIO NO AVIAN NACIDO AUN; Y LOS QUE VIVIMOS Y ESCUCHAMOS LO DE LAGUERRILLA SABEMOS QUE POR EL GENERAL EL TRIANGULO IXIL AUN VIVE

Anónimo dijo...

Como buen anonimo - se expresa en terminos que de seguro que sera otro militar!!
Si en esta vida no es castigado Rios Mont lo sera en la otra ya que no se puede olvidar todo el dolor que causo!!

jose paiz dijo...

Enrealidad la gente que no sabe ni siquiera un poco de lo que acurrio se atrebe a opinar, por otro lado los que si estubieron y sufrieron la guerra amparados por la mismisima constitucion cayan y esperan pacientes para empunar de nuevo las armas pero ya no para defender al pais que despues de unos anos y varios soldados muertos los apunala vilmente clamando una maldita justicia fabricada por un gobierno populista y una partida de extrangeros inutiles que buscan paises como este para enriquecerse y hacerse figuras publicas y lo mas triste es que nosotros lo permitimos. y entiendan que en Guatemala no hubo genocidio solo el deseo de un pais justo

Anónimo dijo...

Gracias por el articulo, es importante que salgan estas cosas a la luz.

Por lo del anónimo no me preocuparía, yo también uso un anónimo y aunque no estemos de acuerdo con él tiene derecho a expresarse, aunque la regla deberia de ser no usar vocabulario soez.

Lo que a mi me sorprende mucho es que las personas de izquierda son las menos tolerantes, y etiquetan inmediatamente a cualquiera que minimamente esten en desacuerdo con ellos. Nunca lo hubiera pensado, sabiendo que ellos son los primeros que defienden la supuesta "libertad de expresión" pero parece que esa libertad debe ser dada solo para los que piensen como ellos, que ironia No?