13 mayo, 2013

Qué atrasada es nuestra comprensión de lo que es una empresa; así, muy poco avanzaremos

Ángel Verdugo
La reforma abarca aspectos de la economía que rebasan lo financiero, pues toca aspectos centrales de lo que son los mercados y su funcionamiento. 
Qué atrasada es nuestra comprensión de lo que es una empresa; así, muy poco avanzaremos
La primera revisión de los 13 temas que componen la llamada “reforma financiera”, nos lleva a concluir que si fuéremos objetivos, otro debería ser el título de aquélla. La reforma, abarca aspectos de la economía que rebasan lo financiero, pues toca aspectos centrales de lo que son los mercados y su funcionamiento.


Hoy, dado que la discusión y el análisis y la aprobación de la misma les llevarán —a diputados y senadores— un buen número de meses, aunado a que desconozco los cambios que pudiere sufrir en el proceso legislativo el paquete enviado a la Comisión Permanente, sólo comentaré un aspecto de la misma que me parece errado; esto, debido a la concepción que dejan ver sus autores y promotores, de los mercados y su funcionamiento.
Este tema, que para algunos podría ser irrelevante, es de la mayor importancia. En un país, al margen del tipo de gobierno y de la economía que tenga, la gobernación que pone en práctica quien gobierna está limitada por el mandato de la ley y marcada, aspecto no menor, por las concepciones que tenga el gobernante y los funcionarios de su primer círculo.
Dicen por ahí, que cuando un mexicano carece de argumentos claros, recurre a un ejemplo; por ello, ante mi falta de capacidad para darle a usted argumentos que soporten mi posición, eso haré.
Imagine usted un panadero, que todos los días debe levantarse a las tres o cuatro de la mañana para que usted —y miles como usted— que depende del trabajo temprano de aquél, pueda disfrutar en su mesa alrededor de las siete de la mañana, un sabroso pan recién horneado.
¿Piensa usted que el panadero se levanta todos los días de madrugada, sólo para lograr que usted disfrute un pan recién horneado en su desayuno? ¿En verdad, usted piensa que por eso y para eso trabaja un agente económico privado?
El panadero se levanta a esa hora —con todos los inconvenientes que representa—, para hacerse rico, para obtener la mayor utilidad posible con la actividad lícita que desarrolla.
Si usted disfruta el pan que elabora o lo tira a la basura, es otro cantar; el panadero busca elevar continuamente la calidad de su producto para que usted permanezca como su cliente, le compre su pan y así obtenga la utilidad esperada.
Así funcionan los mercados; así piensan los agentes económicos privados y así funcionan los consumidores (compran lo que les gusta, y pagan el precio pedido por el oferente porque, lo que desean es disfrutar el pan que van a consumir; sin cuidado les tiene la suerte del panadero).
Esta larga introducción, viene a cuento por la idea subjetiva que veo entre líneas en la reforma financiera anunciada, a la cual le asignan dones y poder transformador que parece “varita mágica”.
Si cambiáremos panadero por banquero, lo primero que deberíamos entender es que el segundo busca, con la actividad que desarrolla en la economía —captar recursos excedentes del público y prestarlos a quien los demanda—, obtener una utilidad al igual que el panadero. Además, al no ser suyos los recursos que presta, debe cuidar el otro lado de la ecuación: recuperar lo prestado con sus respectivos intereses porque, además de regresarlo al que lo puso bajo su custodia, debe darle una prima y obtener su legítima utilidad.
¿De dónde sacan entonces, esa idea errónea y casi idílica de lo que deben ser y hacer la banca y los banqueros? ¿Acaso Merkel y Cameron por ejemplo, así ven a ambos? ¿Cuales hermanas de la caridad?

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