26 mayo, 2013

Ropa sucia



Ropa sucia

Fabiola Guarneros Saavedra 
Cordero manejaba una nómina de 2.4 millones de pesos mensuales para pagar a 41 asesores, entre ellos familiares del ex presidente Calderón. 
Amigo lector: por más que así lo sugiera el título de la presente columna, no crea que me referiré a un par de escándalos familiares que han circulado en redes sociales sobre destacados integrantes de la clase política y que, pienso, tendrían derecho a resolver sus desavenencias primero en su privacidad antes de ser enjuiciados por estos modernos tribunales cibernéticos de la opinión pública.
Me referiré a otras polémicas, no menos morbosas, pero sí de mayor relevancia, al menos para quienes creemos que los cargos públicos requieren un ejercicio digno y no el lamentable espectáculo que hemos atestiguado en los días recientes.
 
Hace una semana el presidente Felipe Calderón pareció recordar aquella máxima de que “la ropa sucia se lava en casa” cuando escribió un tuit que decía “Vieja regla del PAN: los asuntos internos se ventilan internamente. Cuando los presidentes la preservábamos el partido avanzó notablemente”, en clara alusión a la inminente destitución de Ernesto Cordero como coordinador de los panistas en el Senado.

Una regla que, por cierto, no cumplió el propio Calderón, quien sostuvo enfrentamientos con adversarios internos dentro de Acción Nacional de manera abierta y ostensible, como lo documentó Excélsior en su edición del 19 de mayo. 

Una regla que, para cualquier efecto, quedó sepultada de facto con la forma como se resolvió la discrepancia entre el líder nacional Gustavo Madero y su fracción parlamentaria en el Senado.

El problema no es si los panistas debieron darse las patadas debajo de la mesa y no sobre el escritorio, como aconsejarían los viejos manuales de “negociación política” que basaban su éxito en la simulación. 

El problema no es si una veintena de senadores desairaron públicamente la reunión de su líder nacional por lealtad con su jefe de bancada, o qué tan presentable políticamente resulta el elegido para entrar al relevo.

El problema es que de nuevo han quedado relegadas a un segundo término las reformas profundas que requiere el país, que de nueva cuenta están en riesgo de ser entorpecidas por discrepancias internas de uno de los principales actores de la negociación. 

Lo inédito del caso es que una disputa así parecía más propia del PRD, cuya abigarrada integración hizo que desde su origen los pleitos siempre se ventilaran públicamente sin rubor. 

Quizá por ello hasta resulte natural la defensa que hizo deCordero el coordinador perredista en el Senado, Luis Miguel Barbosa, unidos ambos coyunturalmente por la presentación de una propuesta de reforma político-electoral alterna a la que se procesa dentro del Pacto por México.

Y también, por desgracia, no extraña que ambos partidos coincidan en recurrir al nepotismo laboral, una práctica que no defenderían con la misma convicción si les sirviera como pretexto para atacar al gobierno y su partido.

Una nota de nuestra compañera reportera Leticia Robles de la Rosa, publicada el 22 de mayo y reportada en el contexto de la controversia interna del PAN, reveló que Cordero manejaba una nómina de 2.4 millones de pesos mensuales para pagar a 41 asesores, entre ellos familiares del ex presidente Calderón y de quien fuera su vocera, Alejandra Sota

El seguimiento de esta información derivó en que, al día siguiente, se revelara que el PRD incurre en la misma práctica: como botones de muestra están que un hermano de la aguerrida Dolores Padierna y un hijo del propioBarbosa también figuran en la nómina de colaboradores del Senado.


La escasa transparencia con la que se operan estas decisiones en el Senado hacen que legítimamente nos preguntemos si los parientes contratados efectivamente lo son por su sapiencia, aptitud y currículum. Al menos, es el tipo de argumentos que nos gustaría escuchar, y no el de que estén condenados al desempleo por compartir los apellidos de los legisladores.

El gobierno federal reconoció que un escándalo propiciado por una familiar del Procurador Federal del Consumidor afectó la imagen de la institución y decidió removerlo. 

No digo que esa siempre sea la solución, pero sí cabría esperar de los representantes populares en el Congreso una mayor sensibilidad frente a los cuestionamientos que la sociedad les formula respecto de su actuación y a la exigencia de una mayor transparencia. 

¿No se cansarán de que los medios saquen sus trapillos al sol?




DM
El saqueo descarado en Tabasco evidencia que en México existen políticos que sólo buscan el poder para enriquecerse y que la justicia efectivamente “es ciega”, porque permite que esos pillos sean intocables.

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