29 septiembre, 2011

El secuestro de México

Diego Fernández de Ceballos continúa en manos de sus captores. Cientos de mexicanos esperan con angustia en sus casas la "llamada maldita" del secuestrador que tiene en sus manos a un familiar, amigo o compañero y que pide dinero a cambio de entregarlo con vida. Una sozobra que no se vida en muchos países del mundo pero que ha llegado al nuestro. ¿Tenemos ya una ley antisecuestro?

1.- La Ley.- aunque ya exista una ley que no permita que prescriba el delito de secuestro, y que el delito se persiga de oficio, sin necesidad de levantar denuncia alguna. O bien, que se halla tipificado el secuestro "express" o la simple retención de personas. No garantiza que la policía mexicana, ni el ministerio público tengan el poder y la inteligencia necesaria para combatirlo y erradicarlo.

2.- Las víctimas.- ahora la nueva ley contempla "avisar a las víctimas en caso de fuga" también compren contempla crear un fondo federal para ayudarlas (¿Alcanzará el dinero para tantos secuestros?) Pero el punto es que NO debe haber víctimas del secuestro, y que, cualquier mexicano pueda tranquilamente salir a la calle y tener una casa, un auto, un patrimonio, producto de un trabajo honrado y una vida honesta.

3.- El castigo.- la nueva ley propone un pena mínima de 20 años y una máxima de 60 años. Sin privilegios para los secuestradores, y se agrava la pena cuando mutilan o matan a su víctima y en el caso de ser servidores públicos. Sin embargo, ¿Cuantos de estos castigos llegaran a las rejas? La probabilidad en un México donde impera la impunidad es muy baja; el trámite en los juzgados y juicios permite suponer que serán muchos los delincuentes que salgan libres por falta de pruebas, por corrupción, o tráfico de influencias.

Mexico-secuestrado

4.- México secuestrado.- En suma, tenemos un país en vilo. Un país secuestrado por la delincuencia, el narcotráfico y una mafia política que hace de la vista gorda mientras ellos se embolsan los millones de pesos de los contribuyentes y de los pagos de los narcotraficantes.

En suma, el problema no es crear una ley antisecuestro, sino dotar al estado de los contrapesos legales eficientes que le permitan generar un ambiente de nula impunidad, creando un estado de derecho. Si no se cree en el estado, en su fuerza legal, y tampoco en su policía poco efecto podrán tener estas leyes para disuadir a los secuestradores.

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