10 octubre, 2011

"Nosotros no queremos darle muerte a nadie. Lo que queremos es quitarle el poder a la muerte."

Las Abejas de Acteal, Chiapas, reciben la Caravana de la Paz con estas palabras

Por Mariano Pérez Vázquez, Juan Vázquez Luna, José Ramón Vázquez Entzín, Victorio Pérez Paciencia y Mariano Pérez Sántiz
La Organización Sociedad Civil Las Abejas

A los integrantes de la Caravana al Sur del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad
A todas las víctimas de la guerra de Felipe Calderón
A todas las personas que nos acompañan esta noche
A todas las personas que escuchen estas palabras

Hermanos y hermanas

El día de hoy nos encontramos aquí reunidos en la Tierra Sagrada de Acteal. Nos acompañan nuestros muertos, los mártires de Acteal, su sacrificio nos da fuerza para seguir en la lucha. Nos acompañan ustedes y nos acompañan sus muertos; su dolor de ustedes y su valor de no quedarse callados también nos fortalecen. Nos acompañan los 50 mil muertos de la guerra absurda de Calderón que nos llenan de dolor e indignación. A todos ellos los hemos hecho presentes en la oración que acabamos de hacer todos nosotros y nosotras en este lugar sagrado.

Nuestra lucha desde hace ya casi 14 años ha sido por la verdad y la justicia de la masacre de Acteal y ahora nos hemos sumado a la lucha por el alto a la guerra de Calderón. Estamos aquí reunidos para evidenciar una vez más que nuestro México cada vez se inunda rápidamente de sangre por toda la violencia que tiene su raíz en el mismo mal gobierno y su sistema. Queremos decir que nuestros ojos ya están cansados de ver diariamente tanta muerte inocente rodeada de impunidad; nuestros oídos ya no quieren escuchar las palabras mentirosas de Felipe Calderón: de estar combatiendo el narcotráfico y que para lograrlo es necesaria su “Ley de Seguridad Nacional”, que el único fin que tiene es justificar su guerra absurda hacia el mismo pueblo mexicano y los crímenes que ésta conlleva para poder crear miedo y controlar a la gente; nuestros corazones ya no quieren sentir ni vivir este terrorismo de estado.

Esta situación que vivimos en nuestro país nos recuerda lo que cuentan nuestros abuelos mayas en el libro del Popol Vuh: Cuando dominaban el mundo los Señores de Xibalba su maldad era más macabra, más sangrienta, el mundo en ese entonces respiraba terror. Entonces, los gemelos Junajpu e Ixbalanque celebraron una reunión, pensaron en sus corazones y el acuerdo que tomaron fue bajar al inframundo para luchar contra los amos de la muerte, los Señores de Xibalba, para hacer nacer la justicia y la paz. Hoy el pueblo de México ha tomado ese acuerdo, por eso aquí estamos.

Ustedes han venido desde el centro de nuestro territorio, desde la tierra del gran Zapata y la tierra que lleva el nombre del gran Morelos. Han recorrido muchos kilómetros para llegar aquí, han atravesado las tierras de Xibalbá, esto es, de los señores de la muerte, de los Zetas, de los secuestradores, de las autoridades corruptas y coludidas con los criminales, tierras de dolor y muerte pero también de dignidad, de resistencia, de lucha y esperanza.

Hasta aquí han llegado, hasta una tierra que también ha sufrido y luchado, hasta Chiapas y hasta la Tierra Sagrada de Acteal. Cuando salió de México hacia el norte la caravana se reunió en el Zócalo y Javier Sicilia nombró los orígenes de la nación mexicana en ese lugar del águila y el nopal, habló de que hay que refundar la nación. Ahora están ustedes en otro lugar simbólico, donde está abierta la herida que padece la nación. Porque aquí se ha revelado, se ha puesto de manifiesto lo que los usurpadores de la nación, los hombres del dinero, de las armas, de las leyes torcidas, de los símbolos patrios expropiados, de las palabras patrioteras y los contratos antinacionales, lo que esos hombres injustos le han hecho a la verdadera nación, la de los hombres y mujeres de la tierra. Aquí en Acteal se ha visto que a esos hombres no les importa masacrar mujeres y niños para conservar sus privilegios disfrazados de nación. Aquí pensamos que es un buen lugar para emprender esa refundación de la nación de la que hablaba Javier Sicilia, en este día, en esta noche, para dar otro “Grito de Independencia”, no el grito que continúa la farsa de los que se ponen la banda tricolor mientras venden a la patria, no el grito de los que hacen desfilar al ejército ondeando la bandera mexicana mientras entregan ese mismo ejército a los Estados Unidos a través de la Iniciativa Mérida, sino el grito verdadero, el que grita que ya estamos hartos y proclama que queremos ser independientes de ellos. Que la nación que estamos refundando lo sea desde los oprimidos, los marginados, los explotados; desde las víctimas de la terrible violencia desatada por los dioses del poder y del dinero y también desde todos aquellos que acepten dejar su lugar privilegiado y pasarse al otro lado, que decidan echar su suerte con los pobres de la tierra. Nosotros creemos con el compañero Javier Sicilia en la conversión de los corazones, pero la conversión de los poderosos es, como leemos en la Palabra de Dios, más difícil que un camello pasando por el ojo de una aguja. Y sus palabras no tienen valor, no pueden creerse si no se acompañan por obras: que dejen sus riquezas, que se bajen de sus alturas, que restituyan lo que han robado, que confiesen sus crímenes.

Nosotros no queremos darle muerte a nadie. Lo que queremos es quitarle el poder a la muerte. Queremos que no manden sobre nuestra tierra los señores de la muerte. Y para que no manden lo primero es no obedecerlos. Por eso estamos en resistencia y estamos de acuerdo con el camino no-violento de desobediencia civil que ha tomado como bandera esta caravana.

Ustedes han venido atravesando esos caminos y se han librado de las trampas de Xibalba, pero otros no han podido y han caído en las trampas de los señores de la muerte, o sea que siguen envueltos en las redes de la mentira del mal gobierno, todavía creen que el ejército los va a proteger, que la guerra de Calderón es realmente contra el narcotráfico y no contra todo el pueblo. Ojalá que acciones como las de esta caravana los hagan despertar y no sea necesario que padezcan en su propia carne lo que otros hemos vivido para que finalmente abran los ojos. Nosotros ya no le creemos nada al sistema de mal gobierno encabezado por Calderón.

Si este sistema de muerte del que depende Calderón todavía tiene fuerza es por el dinero, es por las armas, es por la violencia, es por los engaños. Este sistema de terror, le estamos esperando su destrucción. Porque ya nos urge respirar paz con justicia y dignidad. Porque queremos ser hombres y mujeres verdaderos, porque queremos ser mexicanas y mexicanos y porque sólo queremos morir cuando la muerte es ordenada por la naturaleza o sea decidida por nuestros Formadores y Creadores y el Corazón del Cielo y la Tierra. Pero si nos morimos por intereses del imperio, si nos morimos por intereses económicos de los narcotraficantes, del mal gobierno mexicano y sus socios saqueadores de la nación, encontrarán en su camino nuestra digna lucha y sus oídos tendrán que escuchar nuestro grito.

Hermanos y hermanas, el camino de la paz no es fácil caminarlo, pero eso no significa retroceder, porque la sabiduría de nuestros ancestros nos ha enseñado que sólo es válido retroceder cuando caminamos en un camino equivocado. Es así que nuestra lucha por la paz y la justicia junto con las hermanas y hermanos del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y los miles de hombres y mujeres golpeados por la guerra y el terrorismo de Estado, no estamos equivocados. Y por eso aquí estamos y por eso no se acaba aquí hoy la lucha. Ustedes de la Caravana al Sur y todas las gentes solidarias que nos acompañan, han venido a tomar palabras y fuerzas de la sangre de los Mártires de Acteal. Aquí se han venido a encontrar nuestros pensamientos y nuestros corazones para intercambiar experiencias, dificultades y propuestas de acciones futuras.

Ante todo, nunca más nuestras voces y corazones se apagarán, nunca más nuestro corazón y memoria olvidarán crímenes. Porque nuestros muertos y muertas tienen rostros, tienen nombres y apellidos. Así como los responsables de estas muertes sangrientas también tienen nombres y apellidos, ellos y ellas están allá arriba, disfrazados de “gobernantes” de México. Y por ello, la Organización Las Abejas vemos que el camino para acabar con la violencia y la maldad de los Señores de Xibalba o sea del mal gobierno de Felipe Calderón; es la unidad y la lucha con conciencia.

Solamente así podemos construir el camino de la paz con justicia y dignidad. Si confiamos en las armas, en el ejército y en la llamada “Ley de Seguridad Nacional”, estos, sólo nos traerán más terror y nunca acabará el espiral de la violencia en nuestro México. Luchemos entonces con la sabiduría de nuestros ancestros mayas como los gemelos Junajpu e Ixbalanque y, con el ejemplo de Jesús en la lucha No-violenta.

ATENTAMENTE

La voz de la Organización Sociedad Civil Las Abejas

Por la Mesa Directiva:

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