04 julio, 2012

Plan República y puntadas sin hilo


Martha Colmenares: Plan República y puntadas sin hilo

 
El Plan República  nació en un momento histórico que hoy no se justifica,  creado bajo el gobierno de Betancourt. Acechaban los golpistas, grupos militares que querían restablecer la dictadura. Pensando en actos de sabotaje, Rómulo Betancourt llegó a un acuerdo con el Alto Mando para poner el transporte y protección del material electoral en manos de un cuerpo especializado de las Fuerzas Armadas. De esa manera se quería impedir choques civiles en un ambiente preñado de peligros, y proteger el acto del sufragio.

Fue concebido en forma extraordinaria para una situación extraordinaria, sólo y únicamente  para dar  apoyo logístico a los comicios.
Que el Plan República se mantuviera en forma permanente es una aberración que no se da en ningún país democrático. En todos ellos los civiles controlan el ejercicio del sufragio.
Los militares simplemente deben volver a sus cuarteles y no tener la menor injerencia en  asuntos electorales. Pero en nuestro país lo extraordinario se convirtió en ordinario. Y ahora, el mandamás Hugo Chávez le ha dado dos vueltas más al torniquete:
1) siempre, pero siempre, las unidades militares que se ocupan del Plan República dependieron única y exclusivamente del Consejo Supremo Electoral, estructurado en forma plural. Ahora, el llamado   CNE no es plural y el PR se maneja desde el Ministerio de la Defensa o directamente del Presidente. En teoría sigue bajo la responsabilidad del CNE, pero en la práctica no
2) nunca, pero nunca las unidades del Plan República entraron a los recintos electorales. El reglamento lo impedía y la costumbre lo consagró de esa manera. El PR vigilaba los exteriores de los organismos electorales, no los interiores, precisamente para no intimidar a los votantes
Pues bien, por decisión del CNE, cumpliendo órdenes superiores, se estableció luego que habría militares con sus armas dentro del recinto de votación, ¡y que para cuidar las máquinas!, en realidad, para amenazar a los sufragantes…
El resultado es simple:
Tenemos a) un Plan República  dependiente políticamente del régimen
b) un PR con los militares dentro de los organismos electorales y ya no cuidando exteriores
c) un PR convertido, como en ningún otro lugar, en presencia permanente en las elecciones venezolanas…
d) un PR también con milicias de Chávez
y e) un PR integrado por  militares que se declaran “chavistas”
Antecedente a valorar,  la detención de aquella señora Mariela Rodríguez, por parte de funcionarios del Plan República, cuando las votaciones del 7 de agosto del 2005  para elegir autoridades regionales,  concejales y juntas parroquiales. Impidieron  su derecho al reclamo en su mesa de votación. Porque -para resumir-, al percatarse que en su papeleta  no sé reflejó el voto realizado en la máquina, decidió no introducirla en la urna (lo pertinente) y al verse obligada a hacerlo,  ella optó por romperla. Le costó incluso enfrentar un juicio con cargos hasta de prohibición de salida del país. Cuando aquello, la sociedad civil, fue la única  solidaria con su gesta de arrojo.
En definitiva, si nació en una coyuntura  que hace tiempo desapareció, y a día de hoy,  de manera abierta los militares responden a un caudillo y su proyecto, esto así,  no ofrece garantías para poder participar en los procesos electorales, confiados y en condiciones de igualdad. Lo procedente pues, es que no haya más Plan República. A tiempo siempre se está. De lo contrario, se suma otra cosa entonces,  a la serie de irregularidades en materia electoral, que no hace sino incrementar el facilitarle al régimen el imponernos desde el poder su descarado ventajismo con todos sus abusos.
¿Es así como queremos o pretendemos ganar elecciones? No puede ser que a estas alturas pasados casi catorce años, sigamos dando puntadas sin hilo.

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