29 agosto, 2011

El pesimismo se cierne sobre los bancos centrales

JON HILSENRATH

JACKSON HOLE, EE.UU.—Después de años de luchar contra la crisis e inyectar dinero al sistema financiero, los bancos centrales de todo el mundo comienzan a captar la idea de que la salud de la economía mundial aún es muy frágil.

Su problema se agrava por el hecho de que algunos, sobre todo la Reserva Federal de Estados Unidos, ya no disponen de más herramientas para estimular la economía. Ya rebajaron las tasas de interés de corto plazo casi a cero y probaron suerte con otras medidas menos convencionales. En Europa, que lleva tres años en crisis, el sistema bancario está expuesto a los gobiernos europeos altamente endeudados como Grecia y cuenta con escaso capital.

Associated Press

Jean-Claude Trichet y Ben Bernanke en Jackson Hole el viernes.

En el marco del retiro anual organizado por la Fed en esta ciudad, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, ofreció el sábado un discurso en el que resaltó el estado de angustia.

"Corremos el riesgo de que se descarrile la frágil recuperación", afirmó la ex ministra de Finanzas francesa. Esos riesgos se han agravado, añadió, por la sensación pública de que los líderes políticos no pueden manejar de manera adecuada los problemas que enfrentan. "Estamos en una fase nueva y peligrosa", advirtió.

Si bien Lagarde no dirige un banco central ni es economista, transmitió el sentido de preocupación que expresaron los representantes de muchos grandes bancos centrales, en su mayoría tras bambalinas, durante los dos días que duró la conferencia.

La titular del FMI hizo un llamado a los líderes de los principales bancos centrales para que mantengan políticas de interés "altamente favorables", una referencia al Banco Central Europeo (BCE), que ha comenzado a subir las tasas.

No obstante, las palabras más duras de Lagarde estuvieron dirigidas a los políticos. Europa necesita reforzar el capital en sus bancos y, junto con EE.UU., alcanzar el delicado equilibrio de reducir la deuda fiscal a largo plazo sin necesidad de recortarla de manera tan agresiva en el corto plazo que acaba perjudicando el incipiente crecimiento económico.

Las declaraciones de Lagarde podrían presagiar un esfuerzo de los líderes del G-20 en su reunión en noviembre en Cannes, Francia, para desarrollar respuestas más enérgicas a las crisis fiscales y a la debilidad de la economía.

Los comentarios de Lagarde amplificaron un discurso pronunciado por Ben Bernanke, presidente de la Fed, quien reprendió a los políticos estadounidenses por socavar la confianza pública en el desordenado debate sobre el aumento del límite a la deuda de EE.UU. Bernanke también pidió que el ajuste fiscal no fuera tan agresivo al principio dada la debilidad de la economía.

Las próximas semanas plantean importantes retos para los mercados financieros. "Estoy preocupado por el riesgo de lo que pueda pasar en los meses que tenemos por delante", expresó Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial.

Las autoridades económicas presentes en la reunión se mostraron especialmente ansiosos por una serie de tensas negociaciones en Europa. Los parlamentos europeos tienen que aprobar una ampliación de las facultades del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, algo que se considera fundamental para estabilizar las finanzas de los gobiernos de Grecia, Portugal y otros países. Los líderes de Finlandia exigen fuertes garantías a cambio de su apoyo a Grecia. En tanto, otros acreedores consideran un canje de deuda con el gobierno griego, lo que podría provocar aún más confusión si eso fracasa.

El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, intentó disipar los temores acerca de que los bancos europeos podrían verse amenazados por la pérdida de financiamiento a corto plazo. Los bancos tienen activos de sobra para utilizar como garantía de los préstamos del BCE, aseguró. Las preocupaciones acerca de que se queden sin efectivo es una idea "simplemente errónea", completó.

La Fed también se halla en una situación difícil. Bernanke no dijo casi nada en su discurso del viernes acerca de lo que la Fed podría hacer para apoyar el tibio crecimiento de EE.UU.

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