11 agosto, 2011

Trabajos que envilecen, según Javier Sicilia


Román Revueltas Retes

Dice Javier Sicilia, textualmente, que “tenemos la necesidad de que el Ejército y la Marina no se envilezcan más en tareas que no les corresponden”. Como el hombre es un poeta, supongo que sabe perfectamente el significado de las palabras. Yo, mientras tanto, corro a consultar el diccionario.


El verbo envilecer, para empezar: tr. Hacer vil y despreciable a alguien o algo. Otra acepción: prnl. Dicho de una persona: Rebajarse, perder la estimación que tenía. Busco el término vil, por si acaso: adj. Abatido, bajo o despreciable. 2. Indigno, torpe, infame. 3. Dicho de una persona: Que falta o corresponde mal a la confianza que en ella se pone.


Entonces —digo, si he comprendido bien— el Ejército y la Marina se rebajan y se vuelven despreciables al desempeñar “tareas que no les corresponden”. ¿Qué tareas son ésas, por Dios? Pues, tengo entendido que, a falta de cuerpos policiacos competentes y honestos, se ocupan de proteger a los ciudadanos de este país:


Combaten a unos delincuentes sanguinarios que, no teniendo un vocabulario más rico, yo en lo personal ya no sé si llamarlos, a ellos sí, viles, o buscarme por ahí otro adjetivo.


Ahora bien, supongamos que las tales “tareas que no les corresponden” las ejercieran, finalmente, aquellos a quienes sí les tocan: los cuerpos policiacos.


¿Serían gente vil, por el mero hecho de hacer su trabajo?


¿Es envilecedora la labor de los agentes del orden?


Por lo visto, sí lo es. Tanto, que no la deben desempeñar el Ejército ni la Marina.
Bueno...


Ustedes perdonarán, señoras y señores, pero yo no entiendo —ni comparto— el lenguaje de los poetas.
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