05 octubre, 2011

Manuel Zelaya, el político contradictorio

El presidente de Honduras, Manuel Zelaya.| Afp

El presidente de Honduras, Manuel Zelaya.| Afp

El ex presidente hondureño Manuel 'Mel' Zelaya, 'desterrado' el 28 de junio de 2009 por un golpe militar, vuelve a su país tras casi dos años de ausencia.

Con sus 1,90 metros de estatura, sombrero vaquero, botas camperas y un espeso bigote se presentaba Manuel Zelaya a las elecciones presidenciales de su país, que ganaría, contra todo pronóstico, a finales de 2005, gracias a una campaña algo populista.

Su imagen cercana de ranchero carismático, creyente, que dice las cosas tal y cómo las piensa -aunque la oratoria no sea uno de sus puntos fuertes- convenció mayoritariamente al electorado, que dio de lado al favorito en las encuestas, Porfirio Lobo Sosa, del Partido Nacional.

'Mel', como le gusta que le llamen, nació el 20 de septiembre de 1952 en la ciudad de Catacamas, en Olancho (Honduras) en una familia acomodada. Tras terminar el bachillerato ingresó en la Universidad Nacional Autónoma de su país para estudiar Ingeniería Civil. Sin embargo, se cansó antes de finalizar la carrera y la abandonó en segundo curso para dedicarse a sus actividades empresariales en el campo, donde ya era propietario de grandes aserraderos.

En 1970 se afilió al conservador Partido Liberal de Honduras (PHL), donde fue ocupando diversos cargos de responsabilidad hasta que con la llegada del nuevo siglo, decidió dar el salto y postularse a la presidencia, algo que logró al segundo intento.

Bajo el eslogan 'Urge el cambio, urge Mel', Zelaya presumía de honrado y centró su candidatura en los tres temas que más preocupaban a los hondureños: la delincuencia juvenil -para lo que propuso endurecer las penas y aumentar el número de policías-; la pobreza -prometió que tanto él como sus ministros irían a trabajar en transporte público porque "no hay derecho a que en un país tan pobre como Honduras los dirigentes tengan tantos lujos"-; y la corrupción -puso como ejemplo que sus negocios empresariales nunca habían dado un escándalo-.

Tras llegar al poder formó un gabinete integrado en su mayoría por miembros de su partido, pero pronto dejaría a todos descolocados al anunciar que su mandato sería de tendencia izquierdista y socialista, algo opuesto a la línea ideológica del Partido Liberal.

Un personaje polémico

A pesar de cumplir con algunas de sus propuestas electorales, como la protección del medio ambiente y la reducción del coste del petróleo, su primer año en la presidencia estuvo marcado por varias protestas por parte de diferentes sectores sociales, aunque las más sonadas fueron las organizadas por la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular, que le exigía la derogación de leyes de minería y agua potable, protestaba contra la subida de precios y pedía una mejor redistribución de la riqueza.

La polémica ha acompañado a Zelaya en todos los aspectos de su vida, tanto en la esfera privada como pública. En 1975, su familia se vio envuelta en una acusación de asesinato, después de que los cadáveres aparecieran en su finca. Aunque nunca se llegó a esclarecer el suceso, los Zelaya mantuvieron desde el primer día su inocencia y aún hoy repiten que fue una encerrona.

Casado con Xiomara Castro y padre de cuatro hijos, sus 'diferencias' familiares también han sido aireadas por la prensa, como cuando su hija se quejó públicamente en los medios de que no le dejaba tener novio hasta los 30 años y pedía a la sociedad que intercediera para que rebajara esta edad.

Antes de finalizar su mandato, que acababa en 2010 sin posibilidad de reelección, Zelaya desató una crisis política en el país tras convocar una consulta para reformar la Constitución, que fue declarada ilegal por organismos como el Parlamento y la Corte Suprema de Justicia y que se saldó con el 'secuestro' del presidente por parte de los militares.

Un grupo de militares lo sorprendió en su cama la madrugada del 28 de junio y lo expulsó en pijamas a Costa Rica. En su lugar fue nombrado Roberto Micheletti, que gobernaría de facto hasta los comicios de noviembre de 2009, cuando Lobo fue designado mandatario.

Tras el golpe, Zelaya se pasó una semana viajando entre Managua, Nueva York, Ciudad de Panamá, San Salvador y Washington, hasta que intentó su primer retorno fallido a la capital hondureña el 5 de julio a bordo de un avión venezolano.

Luego se trasladó a Nicaragua, donde recibió el apoyo de su colega Daniel Ortega e intentó cruzar la frontera terrestre a Honduras, junto a un centenar de periodistas extranjeros que acabaron por calificar el intento como un "show mediático".

Un mes después, en agosto, mediante una sorpresiva operación clandestina, el ex mandatario apareció en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, que durante cuatro meses se convirtió en su hogar y cuartel, sin que el gobierno de facto le permitiera retomar el poder.

Resignado aparantemente al destierro, Zelaya y su familia aceptaron una oferta de refugio en República Dominicana, a donde viajaron el 27 de enero de 2010 tras recibir un salvoconducto del presidente Lobo, que había ganado las elecciones del 28 de noviembre anterior.

El inminente retorno de 'Mel' Zelaya se produce al culminar un proceso de mediación para resolver la crisis hondureña y un plan simultáneo para reintegrar a Honduras a la Organización de Estados Americanos (OEA), de donde fue expulsada tras el golpe de Estado.

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