25 noviembre, 2011

Alemania, en el ojo del huracán

Richard Barley 
El ancla de Europa se está soltando. En la última semana, mientras la crisis de la eurozona se agravaba, la rentabilidad de los bonos alemanes a diez años aumentaba 0,25 puntos porcentuales hasta el 2,15%.
El ancla de Europa se está soltando. En la última semana, mientras la crisis de la eurozona se agravaba, la rentabilidad de los bonos alemanes a diez años aumentaba 0,25 puntos porcentuales hasta el 2,15%.
Hasta ahora, cuando la crisis se recrudecía, el diferencial germano caía y la rentabilidad de los bonos de los países del sur de Europa se incrementaba. Este cambio es un síntoma de que estamos entrando en la fase final, y puede reflejar la creencia cada vez más extendida de que la crisis se resolverá a través de la introducción de eurobonos, evitando el colapso del euro.


A pesar del incremento de la rentabilidad de Alemania y de la débil demanda de su subasta del miércoles, el mercado tiene pocas dudas sobre la situación fiscal de Alemania. Es probable que el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, sea capaz de equilibrar su presupuesto el próximo año, cuatro años antes de lo previsto en el calendario.
El interés del bono alemán está cercano al cero o incluso negativo, lo que hace pensar que los inversores están dispuestos a pagar por la seguridad. No obstante, los inversores están perdiendo la confianza en la propia eurozona. Las gestoras de activos japonesas se han retirado de Europa. Los únicos que se están beneficiando de esta situación son los refugios seguros. El pasado 15 de noviembre, los bonos del Tesoro de EEUU ofrecieron una rentabilidad 0,3 puntos porcentuales por encima de los bonos alemanes; ahora, en cambio, están 0,3 puntos porcentuales por debajo, un giro alarmante, debido a los problemas fiscales de EEUU. El diferencial entre la rentabilidad alemana y británica también se está reduciendo.
La diferencia es que los compradores de deuda de EEUU y Reino Unido pueden estar seguros de a qué país le están comprando la deuda y en qué moneda está. La crisis de la eurozona está empezando a ser binaria. Una posibilidad es una mayor integración, como la emisión común de bonos, que implica un mayor coste para Alemania y un debilitamiento fiscal.
La otra es una disolución, opción que tendría un coste para todos los países, pero que puede favorecer a los bonos alemanes a corto plazo, dadas las posibilidades de que se produzca una apreciación de la moneda. El aumento de la rentabilidad de los bonos alemanes puede reflejar una mayor convicción en la próxima introducción de los eurobonos; de hecho, una mayor rentabilidad puede hacer que la emisión de bonos comunes sea más del agrado de Alemania.
Una nueva caída de la rentabilidad podría indicar un mayor temor a una disolución o a posibles impagos, aunque esto conduciría una vez más a nuevas estrategias destinadas a salvar el euro. Sea cual fuere el resultado, el mercado comienza a ser consciente de que el futuro de Europa depende en gran parte de Alemania.

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