10 noviembre, 2011

El devastador lapsus del candidato Perry

El debate republicano de Michigan se presentaba como una oportunidad de oro para Rick Perry, que aspiraba a revivir su campaña aprovechando el escándalo sexual de Herman Cain. Y sin embargo la noche fue devastadora para Perry, que sufrió uno de los momentos más terribles que cualquier candidato haya sufrido nunca en televisión.

Al gobernador de Texas le habían preguntado cómo se proponía cuadrar el presupuesto estadounidense antes del año 2020 y arrancó su intervención sin titubear: “Se lo diré. Hay tres departamentos que suprimiré en cuanto sea elegido: Comercio, Educación y... ¿cuál es el tercero? Veamos... OK... Comercio, Educación y...”. El silencio se prolongó durante una eternidad. Hasta el punto de que uno de sus rivales intentó echar un cable a Perry. “¿Medio Ambiente?”, preguntó el congresista Ron Paul. “Eso es”, asintió con alivio el gobernador.

Pero el moderador olió la sangre y formuló de nuevo la pregunta: “¿De verdad está usted hablando de la Agencia de Medio Ambiente?”. “No”, reconoció Perry, “el tercer organismo que suprimiría es... Yo suprimiría Educación, Comercio y... Veamos... No puedo. El tercero no puedo decirlo... Lo siento. Ups”.

El tejano recordó un cuarto de hora después que lo que quería suprimir era el Departamento de Energía. Pero para entonces la secuencia había corrido como la pólvora por las redes sociales y sus aspiraciones habían sufrido un daño muy difícil de reparar.

Perry entró en agosto en la campaña presentándose como la persona capaz de aglutinar el respaldo de los republicanos más conservadores, que no se fiaban del mensaje moderado de Mitt Romney y admiraban su gestión como gobernador. Al arrojar el guante arrancó como líder en todos los sondeos. Pero su respaldo se desinfló a principios de octubre al calor de sus lagunas y del auge inesperado de Herman Cain. Hace unos días Perry intentó relanzar su campaña proponiendo una ambiciosa reforma fiscal y contratando un nuevo equipo de asesores. Pero no parece que vayan a servirle de mucho después de un lapsus tan oneroso como el de este miércoles.

Debate de guante blanco

Por lo demás, el de Michigan fue un debate de guante blanco. Muy diferente de la cita de Las Vegas, donde los aspirantes se lanzaron dardos sin parar. Esta vez no hubo apenas alusiones personales y los mensajes fueron muy similares. En contra de la Reserva Federal y a favor de los recortes sanitarios. En contra de los rescates bancarios y a favor de una rebaja de la presión fiscal.

Italia y Grecia estuvieron presentes. Todos dijeron que los europeos debían arreglárselas ellos solos con sus problemas y Romney aprovechó para comparar la deriva mediterránea con la gestión de Obama: “Hacia ahí nos encaminamos si no cambiamos de política el año que viene”.

Al margen de Perry, el protagonista indiscutible de la noche fue Cain, al que cuatro mujeres acusan de acoso sexual en sus años como responsable de la Asociación Nacional de Restaurantes. El público le recibió con una calurosa ovación y abucheó a la presentadora cuando le preguntó por el escándalo.

Arropado por los gritos de sus incondicionales, Cain respondió: “El pueblo americano merece algo más que ver a alguien juzgado en público sobre la base de acusaciones falsas. Yo valoro mi carácter y mi integridad más que cualquier otro”. La presentadora ofreció a Romney la oportunidad de responderle. Pero Romney no cayó en la trampa y declinó hacer cualquier comentario sobre el escándalo: “Herman Cain es la persona que debe responder sobre esas acusaciones. Acaba de hacerlo y es la gente quien debe sacar sus propias conclusiones”.

Las primarias republicanas arrancarán con los caucus de Iowa el próximo 3 de enero. Los últimos sondeos sitúan en cabeza al centrista Romney y al conservador Cain y muy por detrás a todos los demás. El elegido se medirá en noviembre del año que viene al presidente Obama, que se presenta a la reelección lastrado por una alta tasa de desempleo y un bajo índice de popularidad.

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