13 noviembre, 2011

"LOS MANIPULADORES DE DINERO"

    Muchos profesores universitarios les dicen a sus estudiantes de que los libros que se verán en clase son "objetivos". Pero detengámonos un momento y hagámonos la siguiente pregunta: ¿Se puede escribir un libro sobre historia sin tener un punto de vista al respecto? Hay billones de cosas que suceden en el mundo todos los días. El tan sólo pensar en escribir la historia completa de toda una nación aún cuando abarcara solamente un año parece una tarea increíble.
    No sólo sucede que la habilidad de un historiador se ve limitada por la enorme cantidad de hechos que acontecen sino por el hecho de que la mayoría de los sucesos importantes nunca aparecen en los diarios ni en las memorias escritas por alguien. Las decisiones que toman los "chicos buenos" en las salas pasadas a cigarrillo no aparecen ni siquiera en el New York Times, el cual se supone es capaz de publicar todo lo que sea digno de informarse. ( o "de todo lo que les conviene que se informe", sería mejor dicho.)
Asumimos nuestra subjetividad objetivamente y su comprobación
    Para llevar a cabo su empresa, un historiador debe seleccionar una muy pequeña cantidad de hechos del limitado número que se conocen. Si él no tiene una "teoría", ¿cómo va a poder separar los hechos verdaderamente significativos de aquellos que son poco importantes? Tal como el profesor universitario Stuart Crane lo ha señalado, esta es la razón por la que todo libro "prueba" la tesis del autor. Ningún libro puede ser objetivo; y este libro no es la excepción. (Los liberales harían una fiesta citando mis palabras fuera de contexto.) La información en este libro es verdadera, más el libro no es objetivo. Hemos seleccionado los hechos a exponer de una manera muy cuidadosa para poder así probar nuestra tesis. Creemos que muchos otros historiadores se han fijado solamente en el paisaje y han ignorado lo más importante: la carreta, el niño y el burro.
    Muchos de los sucesos que explicaremos pueden ser comprobados indagando en cualquier biblioteca grande. Pero lo que queremos dejar en claro es que hemos ordenado estos hechos en el orden en que más fielmente revelan su verdadera significado en la historia. Y éstos son precisamente los hechos que el Establisment no quiere que Ud. conozca.
    ¿Ha tenido Ud. alguna vez la experiencia de haber visto una película de misterio cuando ya habían transcurrido casi los dos tercios de la misma? seguramente fue más que confusa,¿no es cierto? Toda la evidencia hacía aparecer como que era el mayordomo el asesino, pero en la escena final de la película Ud. descubre asombrado que era la esposa. Sólo cuando Ud. decide ver la película desde el principio se dará cuenta que todo tenía sentido porque todas las piezas calzan en su lugar perfectamente.
    Algo muy parecido les sucede a millones de americanos hoy en día. Están confundidos por todo lo que pasa en la nación. Han entrado al cine, por así decirlo, cuando la película estaba por terminar. Todo lo anterior del misterio hacía falta para que la película tuviera sentido.(En realidad, no estamos realmente empezando desde el principio sino que estamos retrocediendo al pasado lo suficiente como para dar sentido a los acontecimientos del presente.) 
 
Ciertos rudimentos económicos para comprender La Conspiración Bancaria
    Para entender la conspiración se necesita tener algunos conocimientos rudimentarios del negocio bancario y, en particular de los banqueros internacionales. Aún cuando sería una exageración decir que toda la conspiración la han tramado los banqueros internacionales, no se puede negar que han jugado un papel fundamental. Piense en la conspiración como en una mano con un dedo etiquetado que diga "La banca internacional", y los otros que digan "fundaciones" ( o "trusts" en inglés), "el movimiento anti-religioso", "el socialismo Fabiano" y "el comunismo" respectivamente. Pero eran precisamente de los banqueros a quienes el profesor Quigley se refería cuando decía que sus objetivos eran nada más ni nada menos que obtener el control del mundo por medio de las finanzas.
    Para empezar, hagámonos la siguiente pregunta: ¿De dónde obtienen los gobiernos las inmensas cantidades de dinero que necesitan? La mayoría se obtiene, por supuesto, de los impuestos; pero el asunto es que los gobiernos gastan a menudo más de los impuestos que pueden cobrar a los ciudadanos por lo que se ven forzados a pedir préstamos. Nuestra deuda nacional es ahora de $455 billones de dólares -siendo cada centavo del préstamo cargado con intereses por el prestamista.
    Al público se le hace creer que nuestro gobierno pide dinero emprestado "de la gente" por medio de sus depósitos de ahorro. En realidad, sólo el porcentaje más pequeño de toda la deuda nacional lo tienen las personas de esta manera. La mayoría de los depósitos gubernamentales, excepto aquellos que posee el gobierno por medio de sus propias fundaciones depositarias, están en las manos de las grandes firmas bancarias conocidas como los bancos internacionales.
    Durante siglos lo banqueros internacionales se han hecho ricos al conceder empréstitos a los gobiernos y reyes. Tales personajes, sin embargo, deben enfrentar ciertos problemas delicados. Sabemos que para ello se protegen (a sí mismos y sus operaciones bancarias) exigiendo una garantía. Pero ¿qué tipo de garantía se le pueden pedir a un gobierno o a un rey? ¿Qué haría el banquero si cuando el viene a buscar su dinero con intereses se encuentra con que el rey manda a sus súbditos que le corten la cabeza al cobrador? Este proceso por medio del cual se exige la paga de una deuda de un gobierno o monarca, no es una materia que se enseñe en las escuelas de negocios de nuestras universidades, y la mayoría de nosotros, quienes nunca hemos estado en el negocio de financiar reyes, tampoco le hemos dado mucha atención al problema. Pero el negocio de financiar reyes y gobiernos existe, y para aquellos que exigen el pago de las deudas es un negocio muy lucrativo.
    El profesor universitario de economía Stuart Crane nos indica que hay dos formas por las cuales los préstamos se aseguran con garantías de parte de los gobiernos y reyes. Cuando una firma de negocios pide un préstamo grande, su acreedores obtienen una voz en el manejo de los negocios de tal firma como una manera de proteger su "inversión." De igual modo, ningún gobierno puede conseguir grandes préstamos a menos que esté dispuesto a ceder a sus acreedores una cierta cuota de poder en su soberanía a manera de aval. De esta manera los banqueros internacionales que han emprestado cientos de billones de dólares en todo el mundo, adquieren una poderosa influencia en las políticas de tales gobiernos.
    Pero la mayor ventaja que un acreedor tiene sobre el rey o presidente es que si el monarca no quiere pagar la deuda (incluyendo los intereses), entonces el banquero puede financiar a su enemigo o rival. Por consiguiente, si Ud. quiere continuar en el lucrativo negocio de emprestar dinero a reyes será sabio que tenga a un enemigo o rival bajo la manga para cuando necesite castigar a un rey o presidente al que se le ha hecho un préstamo. Si el rey no tiene un enemigo, Ud. tiene que inventarle uno.
Un ejemplo de una línea de conspiradores : Los Rothschild
    Un jugador muy destacado de este juego fue la famosa CASA DE ROTHSCHILD. Su fundador, Meyer Amschel Rothschild (1743-1812) de frankfurt, alemania, mantenía a sus cinco hijos en el hogar para que manejaran el Banco de frankfurt y envió a los otros a londres, parís, viena y nápoles. Los Rothschild se hicieron increíblemente ricos en el siglo diecinueve al financiar a los gobiernos para que se enfrentaran en guerras. Tal como lo ha declarado el profesor Stuart Crane:
"Si uds se fijan en cualquier guerra europea del siglo diecinueve, verán que siempre terminaban con el establecimiento de un "balance de poder". Con el final de cada ciclo se originaba un balance de poder con un nuevo reagrupamiento alrededor de la Casa de Rothschild en inglaterra, francia o austria. Los Rothschild agrupaban a las naciones de tal manera que si cualquier rey se "salía de la línea", [entonces provocaban artificialmente] el estallido de una guerra y financiaban al rey que deseaban que ganara [como un "castigo" para el rey rival, quien no había querido seguir las condiciones del pago de la deuda.] Sólo bastaba revisar las deudas de las naciones en guerra para saber fácilmente a quien se habían propuesto castigar."
    El doctor Quigley nos continúa describiendo las características de los Rothschilds y otros banqueros de gran importancia. Nos dice que se diferenciaban de los banqueros comunes en varios aspectos: 1) eran cosmopolitas e internacionales; 2)estaban muy cerca de los gobiernos y 3) se preocupaban especialmente de las deudas gubernamentales, incluyendo las deudas externas; a estos banqueros se les llamó "los banqueros internacionales." (Quigley, Tragedy and Hope, pág. 52)
    Una de las razones más importantes por las que se ocultó el verdadero rol de los banqueros internacionales en la historia de la política era de que los Rothschilds eran judíos. La verdad es que han sido los conspiradores ANTI-SEMITAS quienes han tratado de hacer creer a los demás de que toda la conspiración es judía. Nada podría estar más lejos de la verdad. Las instituciones bancarias tradicionalmente anglosajonas J.P. Morgan and Rockefeller son las que han jugado un papel fundamental en la conspiración. Pero,con todo, no puede negarse la importancia de los Rothschilds y sus satélites. Sin embargo, sería tan ilógico e inmoral culpar a todos los judíos por los crímenes cometidos por los Rothschilds como culpar a todos los bautistas por los crímenes de los Rockefeller.
    Los miembros judíos de la conspiración han usado a una organización llamada La Liga Antidifamatoria como un instrumento para tratar de convencer a todos que el sólo hecho de mencionar a los Rothschilds o a sus aliados constituye un ataque declarado a todos los judíos. De esta manera han prácticamente paralizado cualquier investigación honesta sobre los banqueros internacionales y han hecho del tema un tabú dentro de los ámbitos universitarios.
    Cualquier persona o libro que explore este tema es atacado inmediatamente por cientos de comités de La Liga Antidifamatoria de todo el país. La Liga Antidifamatoria se ha encargado de evitar que la verdad o la lógica interfieran con su trabajo de colocar cortinas de humo. Cuando no existe una evidencia aparente, La Liga Antidifamatoria, la cual se ha opuesto firmemente al llamado "McCarthynismo", acusan a la gente de ser unos "antisemitas latentes". ¿Pueden imaginarse cómo aullarían y gritarían de rabia si alguien los acusara de ser unos comunistas "latentes"?
Los Warbug financiaron a Hitler
    Realmente nadie tendría más derecho de estar enojado con el compadrazgo de los Rothschild que sus propios hermanos judíos. Los WARBURGS, parte del imperio de los Rothschild, ayudaron a financiar a Adolfo Hitler. ¡Habían muy pocos Rothschilds o Warburgs -si es que habían- en los campos de concentración nazis! Lo que hacían era sentarse a mirar la guerra en los hoteles lujosos de parís o emigraban a los EE.UU o inglaterra. Como nación, son los judíos quienes han sufrido más en las manos de estos seres ávidos de poder. Un Rothschild tiene muchas más cosas en común con un Rockefeller que con un sastre de budapest o del bronx.
    Debido a que los depósitos gubernamentales son la clave de los imperios bancarios internacionales, ha sido el interés de estos banqueros el ayudar a los gobiernos a que se endeuden. Mientras más grande la deuda, más alto serán los intereses. Y no existe nada más rápido para sumergir a un gobierno en un mar de deudas que sufrir una guerra; y no ha sido una práctica infrecuente el que los banqueros internacionales financien a ambas partes de los conflictos militares más sangrientos de la historia. Por ejemplo, durante nuestra guerra civil de los EEUU, el norte fue financiado por los Rothschilds por medio de su agente norteamericano, August Belmont, y el sur por los Erlangers, parientes de los Rothschilds.
    Aunque las guerras y revoluciones les han sido de mucha utilidad a los banqueros internacionales para ganar más y más control sobre los gobiernos, la clave de tal control siempre ha sido el control sobre el dinero de las naciones. Ud puede controlar a un gobierno si lo fuerza a adeudarse; tal acreedor está en la posición de demandar los privilegios monopólicos en poder del soberano. Los gobiernos que han pedido dinero han concedido a cambio los monopolios de su banca estatal, los recursos naturales, las concesiones petroleras y el transporte. Sin embargo, el monopolio que más codician los banqueros es el control estatal del dinero de las naciones.
    De hecho estos banqueros internacionales ya poseen los bancos centrales de varias naciones europeas como corporaciones privadas. Los bancos estatales de inglaterra, francia y alemania no pertenecen a sus respectivos países como sería de imaginarse sino que fueron monopolios otorgados por los jefes de estado a cambio de préstamos. Bajo este sistema, observó Reginald McKenna, presidente del The Midlands Bank of England: "Aquellos que fabrican y emiten el dinero y los créditos son precisamente quienes dirigen las políticas gubernamentales y tienen en sus manos el destino de la gente." Una vez que el gobierno se ha endeudado con los banqueros éste se encuentra plenamente a su merced. Un aterrador ejemplo se citó en el London Financial Times del 26 de septiembre de 1921, el que reveló que aún en aquel tiempo: "Una par de hombres en las altas esferas de los cinco bancos más importantes podrían hacer colapsar toda la táctica del financiamiento gubernamental con tan solo negarse a renovar los pagos de las deuda de la tesorería."
    Todos aquellos que buscan un control dictatorial de las naciones modernas saben muy bien de la necesidad de un banco central. Cuando La Liga de los Hombres Justos contrató a un obscuro revolucionario llamado karl Marx para que redactase un plan de conquista llamado El Manifiesto Comunista, la quinta declaración de principios señalaba: "La centralización del crédito en las manos del estado por medio de un banco nacional con capital estatal y un monopolio exclusivo." Más tarde Lenin declaraba que el establecimiento de un banco central significaba el noventa por ciento logrado para comunizar a un país. Estos conspiradores sabían que no se puede tomar el control de una nación sin el uso de la fuerza militar a menos que esa nación tenga un banco central por medio del cual se pueda controlar su economía. El anarquista Bakunin criticó sarcásticamente a los seguidores de Karl Marx: "Ellos tienen un pie en el banco y el otro en el movimiento socialista."
    Los banqueros internacionales nombraban a su propios hombres para que se encargasen de cada uno de los bancos centrales europeos. El profesor Quigley comenta que: "No se debe creer que estos jefes de los principales bancos centrales del mundo eran poderosos en sí mismos dentro del mundo financiero. No era así. En lugar de ello, eran los técnicos y agentes de los banqueros inversionistas dominantes de sus propios países, quienes los habían levantado y eran perfectamente capaces de dejarlos caer. El verdadero poder financiero estaba en las manos de estos banqueros inversionistas (también llamados "internacionales" o "mercantiles") quienes en su mayoría permanecían ocultos detrás del escenario en sus propios bancos privados no incorporados. Estos formaban un sistema de cooperación internacional y de dominio nacional que era más privado, más poderoso, y más secreto que el de sus agentes en los bancos centrales..." (Quigley, op. cit., pág. 326-7.)
    El dr Quigley también nos revela que los banqueros internacionales que poseían y controlaban los bancos de inglaterra y francia mantenían su propio poder aún después que aquellos bancos habían sido teóricamente socializados.
    Como era de esperarse, aquellos que controlaban los bancos centrales europeos también se hallaban muy deseosos de tener similar poder en los EE.UU desde un principio. Desde los primeros días de la nueva nación, los padres de la patria estaban preocupados por los intentos de controlar América por medio de la manipulación del dinero, y sostuvieron una constante lucha contra los banqueros internacionales. Thomas Jefferson escribió en una carta a John Adams: "... sinceramente creo, al igual que ud, que los poderes bancarios son más peligrosos que los ejércitos armados...."
    Sin embargo, aún cuando América no tuvo un banco central después que el presidente Jackson lo abolió en 1836, los banqueros europeos y sus agentes norteamericanos se las han arreglado para obtener un gran poder sobre nuestro sistema monetario. Gustavus Myers, en su Historias de las Grandes Fortunas Americanas, revela lo siguiente: "Bajo la superficie, los Rothschilds han tenido una larga y poderosa influencia para dictar las leyes financieras americanas. Los registros de tales leyes prueban que hubo un poder secreto operando en el antiguo Banco de los Estados Unidos (abolido por Andrew Jackson)."
    "Durante el siglo XIX los banqueros [o también llamados financieros] líderes del este metropolitano a menudo se degollaban financieramente entre ellos, pero una vez que sus víctimas rurales del este comenzaron a organizarse políticamente, los "barones ladrones" de pronto descubrieron que tenían una "intereses en común" por los cuales deberían trabajar en conjunto para protegerse de los miles de granjeros airados y de competidores que iban y venían. Esta difusión del poder económico fue unos de los factores principales que estimuló las peticiones a favor de un banco central manejado por potenciales monopolistas financieros y de negocios."
Los Morgan y los Kuhn-Loeb
    En su libro Años de Robo, el dr Hansl también comenta acerca de este período: "Entre los Morgan, Kuhn-Loeb y otros pilares del orden industrial existía menos disposición a involucrarse en desacuerdos que guiaran a una dislocación financiera. Surgió [entonces] una comunidad de intereses compartidos con resultados tremendamente beneficiosos...."
La creación de un banco central en cada país: la herramienta perfecta de la elite Bancaria conspiratoria
    Pero dejando aún lado a los centros del este más importantes, la mayoría de los banqueros americanos y sus clientes todavía desconfiaban de la nueva idea [de crear un banco central].
    A fin de demostrarles que ellos sí iban a necesitar un sistema bancario central, los banqueros internacionales crearon [artificialmente] una serie de sucesos pavorosos que despertarían el pánico general como una demostración de su poder -una advertencia de los que podría suceder a menos que los demás banqueros se comprometieran con la idea.
El buen J. P. Morgan...
    El hombre encargado de enseñar estas "lecciones" fue J. Pierpont Morgan, nacido en américa pero educado en alemania. Muchos, incluyendo al congresista Louis McFadden,(un banquero que durante 10 años dirigió el House Banking y el Currency Committee), hablan de Morgan como el agente americano top de los ingleses Rothschild.
    A comienzos de siglo, J. P. Morgan ya se había convertido en viejo experto en la creación de pánicos artificiales. Tales asuntos eran muy bien coordinados. El senador Robert Owen, un co-autor del Acta sobre La Reserva Federal, (quién más tarde se arrepintió de haber participado en ello), testificó ante un comité del congreso que el banco del cual él era dueño recibió de parte de la Asociación Nacional de Banqueros un documento que se llegó a conocer con el nombre de "La Circular del Pánico de 1893." Esta circular declaraba que Robert Owen debía "de inmediato retirar un tercio del [dinero] de su circulación y exigir la devolución de la mitad de [todos los] préstamos...."
    El historiador Frederick Lewis Allen nos habla en la revista Life del 25 de abril de 1949 del rol que Morgan desempeñó en hacer correr los rumores acerca de la insolvencia del Knickerbocker Bank y de The Trust Company of America, rumores que efectivamente gatillaron el pánico de 1907. En respuesta a la pregunta: "¿Provocó Morgan el pánico [intencionalmente]?" Allen nos dice: "Oakleigh Thorne, el presidente de la Trust Company, testificó más tarde ante un comité del congreso que su banco sólo había estado sujeto a moderados retiros [de dinero]...que él no había pedido ayuda [alguna], y que fueron exclusivamente los "delicados" comentarios de Morgan los que causaron la ruina de su banco. De este testimonio, más las medidas disciplinarias tomadas por The Clearing House en contra de los bancos Heinze, Morse y Thomas, más otros presuntos fragmentos de evidencia pertinentes, varios cronistas han concluído inteligentemente que los intereses de Morgan lo hicieron aprovecharse de las inestables condiciones en el otoño de 1907 para provocar [deliberadamente] el pánico, supervisando astutamente el proceso a medida que se extendía, acabando así con los bancos rivales y consolidando la preeminencia de los bancos que orbitaban a su alrededor."
    El "pánico" que Morgan había creado, procedió a terminarlo casi sin ayuda alguna. Había sido muy claro en el mensaje que quería comunicar. Frederick Allen nos explica: "La lección que se quería enseñar con el pánico de 1907 era muy evidente, aunque pasaron unos seis años antes de que se encarnara en la legislación: Los EE.UU necesitaban urgentemente un sistema bancario central...."
El rol de los Warbug
    El hombre que jugó el papel más trascendental en proveer un banco central para américa fue Paul Warburg, quien junto con su hermano Félix habían emigrado a los EE.UU desde alemania en 1902. Pero en casa dejaron al hermano Max (quién sería más adelante un importante financiero de la revolución rusa) para que se encargase de dirigir el banco familiar en frankfurt (M.N. Warburg & Company).
    Paul Warburg se casó con Nina Loeb, hija de Salomón Loeb de Kuhn, Loeb and Company, la firma bancaria internacional más poderosa de américa. El hermano félix se casó con Frieda Schiff, hija de Jacob Schiff, el segundo poderoso después de Kuhn, Loeb. Stephen Birmingham escribió en su autoritario Nuestra Chusma que, "en el siglo dieciocho los Schiffs y los Rothschilds compartían una doble House" en frankfurt. Schiff, según lo que el mismo declaró, compró su lugar de socio en Kuhn, Loeb con dinero de los Rothschids.
    Tanto Paul como Félix Warburg se hicieron socios en Kuhn, Loeb and Company. En 1907, el año en que Morgan provocó el "pánico" artificialmente, Paul Warburg comenzó a ocupar casi todo su tiempo en escribir y dar disertaciones sobre la necesidad de una "reforma bancaria." La Kuhn, Loeb and Company se sentía tan patriótica con respecto a este asunto al grado de pagarle un salario de $500.000 dólares anuales mientras que durante los siguientes seis años, el donaría su tiempo al "bien público."
    Otro que trabajaba junto con Warburg en promover esta "reforma bancaria" fue Nelson Aldrich, a quien se le conoció como el "representante" de Morgan en el senado. La hija de Aldrich, Abby, se casó con John D. Rockefeller Jr ( el actual gobernador de Nueva York lleva el nombre de su abuelo por línea materna.)
    Después del pánico de 1907, Aldrich fue nombrado por el senado para dirigir La Comisión Monetaria Nacional. Aunque no tenía un conocimiento técnico bancario, Aldrich y su séquito estuvieron dos años y gastaron casi $300.000 dólares de los impuestos en cenas y recepciones con los dueños de los bancos centrales europeos durante su gira por europa para "estudiar" el sistema bancario central. Cuando la comisión volvió de su viaje de lujos no hizo ninguna reunión ni dió ningún informe por casi dos años. Pero ello no significa que el senador Aldrich no estuviera ocupado "arreglando" las cosas. Junto con Paul Warburg y otros banqueros internacionales, inauguró una de las reuniones secretas más importantes en la historia de los EE.UU. El agente de los Rockefeller, el sr Frank Vanderlip admitió lo siguiente en sus memorias años más tarde: "A pesar de mis opiniones sobre la importancia para la sociedad de que se diera una mayor publicidad sobre los asuntos de las corporaciones, hubo una ocasión, casi a fines de 1910, cuando me conduje en forma tan secreta -de hecho tan furtiva- como cualquier otro conspirador....No siento que exagero en nada al decir que nuestra expedición secreta a Jekyl Island fue en el verdadero momento en que se concibió lo que eventualmente llegaría a ser El Sistema de Reserva Federal.
    La naturaleza secreta de la reunión estaba muy bien garantizada. El senador Aldrich envió invitaciones confidenciales a Henry P. Davison de J. P. Morgan & Company; Frank A. Vanderlip, presidente del National City Bank (cuyos dueños eran los Rockefellers); A. Piatt Andrew, secretario auxiliar de la tesorería de la nación; Benjamin Strong de la Bankers Trust Company de J. P. Morgan; y Paul Warburg. Todos estaban allí para acompañarlo a Jekyl Island, Georgia, a fin de redactar las recomendaciones finales del informe de La Comisión Monetaria Nacional.
    En Jekyl Island, escribe B. C. Forbes en su libro Los Hombres que están forjando américa: "Luego de una conversación general se decidió redactar ciertos principios generales en los cuales todos pudieran concordar. Cada miembro del grupo votó a favor de un banco central como la piedra angular ideal de cualquier sistema bancario." (pág. 399)
    Warburg enfatizó el punto de que el nombre "banco central" debía evitarse a toda costa. Se decidió entonces promover el nuevo plan bajo el nombre de un sistema de "reserva regional" con cuatro (más tarde serían doce) sucursales en diferentes partes del país. Los conspiradores sabían que el New York Bank dominaría al resto, los que serían nada más que "elefantes blancos" para engañar al público.
    La reunión en Jekyl Island resultó en la elaboración final del informe de la comisión monetaria nacional y del proyecto de ley Aldrich. Warburg había propuesto de que al proyecto de ley se le llamase "El Sistema de Reserva Federal", pero Aldrich se opuso insistiendo en que su Apellido era mejor pues su nombre se hallaba asociado a la "reforma bancaria" y que se levantarían sospechas si un proyecto de tal naturaleza no llevara su nombre. Sin embargo, el nombre de Aldrich adjunto con el proyecto de ley demostró ser el beso de la muerte, ya que cualquiera ley que llevara su nombre era una indicación muy obvia de que era un proyecto de los banqueros internacionales.
    Cuando la tentativa de colocar el proyecto de ley Aldrich en el congreso fracasó, tuvo que idearse una nueva estrategia. El partido republicano estaba demasiado estrechamente conectado con Wall Street. La única esperanza para un banco central era disfrazarlo y hacerlo entrar en el congreso por medio de los demócratas como una medida para quitarle su poder a Wall Street. La oportunidad para hacerlo se dió con la pronta llegada de las elecciones presidenciales de 1912. El presidente republicano William Howard Taft, quien se había opuesto al proyecto de ley Aldrich, parecía un candidato seguro para la reelección hasta que su predecesor, el camarada republicano Teddy Roosevelt, acordara ponerse la camiseta del Partido Por el Progreso. En su libro, Las 60 Familias de América, Ferdinand Lundberg reconoce que:
"Tan pronto como Roosevelt dió a entender de que desafiaría a Taft, la derrota del presidente [de los EE.UU] fue inevitable. A pesar de que 3 hombres luchaban por el sillón presidencial (Taft,Roosevelt y Wilson) Roosevelt tenía a dos agentes de Morgan, Frank Munsey y George Perkins, constantemente a sus pies, entregándole dinero, revisando sus discursos, trayendo gente de Wall Street para ayudarle, y, en general, llevando la carga completa de la campaña contra Taft sobre sus hombros....
    Perkins y J. P. Morgan and Company eran la esencia del Partido por el Progreso, todo lo demás era adorno....
    En resumen, la mayor parte de los fondos para la campaña de roosevelt la entregaron los dos hombres de Morgan, cual indios con hachas tras el cuero cabelludo de Taft." (págs. 110-112)
    El candidato demócrata, Woodrow Wilson, también era propiedad de Morgan. El Dr. Gabriel Kolko en su libro El Triunfo del Conservacionismo, nos informa de que, "a finales de 1907 él (Wilson) apoyó el proyecto de ley bancario Aldrich, y estaba lleno de alabanzas para Morgan y su papel en la sociedad americana." (pág. 205) Según Lundberg: "Por casi veinte años antes de su nominación, Woodrow Wilson se ha movido en las sombras de Wall Street." (pág. 112)
Woodrow y Roosevelt: Los chicos buenos
    Woodrow Wilson and Teddy Roosevelt procedieron a andar en giras por el país en las que competían para ver quién de los dos denunciaba más vehemente (e hipócritamente) el "money-trust" de Wall Street -el mismo grupo de Los de Adentro que financiaban las campañas de ambos.
    El Dr. Kolko continúa diciendo que, a comienzos de 1912, la reforma bancaria "parecía un tema muerto...El movimiento de reforma bancaria se había aislado a sí mismo." Wilson resucitó el tema y prometió al país un sistema monetario libre de la dominación de los banqueros internacionales de Wall Street. Además, la declaración demócrata de principios declaraba expresamente: "Nos oponemos al plan Aldrich por un banco central." Pero los "buenos muchachos" sabían a quién habían comprado. Entre los financieros internacionales que contribuyeron considerablemente a la campaña de Wilson, además de los que ya se han mencionado, estaban Jacob Schiff, Bernard Baruch, Henry Morgenthau, Thomas Fortune Ryan, y el editor del New York times, Adolph Ochs.
    El "guardián" de los de Adentro que controlaba a Wilson y guiaba el programa a través del congreso era el misterioso "coronel" Edward Mandel House, educado en inglaterra e hijo de un representante de los intereses financieros británicos en sudamérica. El título de "coronel" era honorario; House nunca sirvió en las fuerzas armadas. Dicho liso y llanamente, House era un manejador de títeres que movía los hilos (escondido detrás del telón) y muchos historiadores lo consideran como el verdadero presidente de los EE.UU durante la presidencia de Wilson. House escribió un libro titulado, Philip Dru: Administrador, en el que hablaba de establecer el "socialismo tal como lo soñó Karl Marx." Cómo pasos hacia su meta, House, tanto en su libro como en la vida real, abogó por la aprobación de un impuesto sobre la renta graduado y un banco central que proveyese "un dinero circulante [de papel inflable] flexible." El impuesto a la renta graduado y un banco central son dos de los diez puntos de la declaración de principios del Manifiesto Comunista.
    En su libro Los Documentos íntimos del Coronel House, el profesor Charles Seymour se refiere al "coronel" como "el invisible ángel guardián" del decreto sobre la Reserva Federal. La obra de Seymour contiene numerosos documentos y registros que evidencian un constante contacto entre House y Paul Warburg mientras El Acta de La Reserva Federal se estaba preparando para su aprobación en el congreso. El biógrafo George Viereck asegura que "los Schiffs, los Warburg, los Kahn, los Rockefeller, y los Morgan depositaron su plena confianza en House...." Su fe fue grandemente recompensada.
    Para hacer creer a todos de que el decreto sobre la Reserva Federal era "un proyecto del pueblo", los banqueros de los de adentro le colocaron una cortina de humo ficticia. Tanto Aldrich como Vanderlip denunciaron lo que en realidad era su propio proyecto de ley. Casi 25 años después Frank Vanderlip admitió que: "Aunque el plan de reserva federal propuesto por Aldrich sufrió una derrota cuando llevaba el nombre de Aldrich, todos sus puntos esenciales estaban contenidos en el plan que finalmente se aprobó.."
    Tomando ventaja de que el congreso deseaba aplazarla hasta la navidad, El decreto sobre la Reserva Federal se aprobó el 22 de diciembre de 1913 por una votación de 298 contra 60 en la cámara y por una mayoría de 43 contra 25 en el senado. Wilson había cumplido la oferta que había hecho a los de adentro para ser presidente. Warburg le dijo a House, "Bueno, no todo ha salido como quisiéramos pero lo que falta puede ajustarse después por medios administrativos."
    Hubo una oposición real ante el decreto, pero no pudo igualar el poder de los que estaban a favor de la mismo. El conservador Henry Cabot Lodge Padre proclamó con una gran visión, "El proyecto de ley tal como se encuentra me parece a mí que abre el camino para una gran inflación monetaria.... No quisiera pensar que se pueda aprobar una ley que sumerja al oro estándar en un mar de insalvable papel moneda." (Registros del Congreso, 10 Junio 1932.) Después de la votación, el congresista Charles A. Lindbergh, padre del famosos aviador, declaró ante el congreso:
" Esta decreto establece el más grande "trust" de toda la tierra... Cuando el presidente la firme, el gobierno invisible del papel monetario, cuya existencia fue comprobada por la Money Trust Investigation, será legalizado... Es el proyecto Aldrich disfrazado.... La nueva ley creará inflaciones cuando los trusts quieran [que haya] inflación...."
    El decreto de la Reserva Federal fue, y todavía es, considerada como una victoria de la "democracia" sobre el "Trust monetario". Nada podría estar más lejos de la verdad.
    Todo el concepto general del banco central fue diseñado por el mismo grupo que se suponía que se le iba a quitar su poder [monopólico]. El mito de que el "Trust monetario" había sido eliminado, se hizo añicos cuando Paul Warburg fue nombrado miembro del la primera mesa general de la Reserva Federal- una mesa que fue escogida por el "coronel" House. Paul Warburg abandonó su trabajo de $500.000 dólares al año como socio de la Kuhn, Loeb para ganar $12.000 con su trabajo en la Reserva Federal. Los "accidentalistas" que enseñan en nuestras universidades quisieran que ud creyese que lo hizo porque era "un ciudadano con espíritu de servicio público." El y el hombre que sirvió como presidente del banco de La Reserva Federal de Nueva York durante sus primeros años críticos era el mismísimo Benjamín Strong de los intereses Morgan, quien acompañó a Warburg, Davison, Vanderlip y a otros a Jekyl Island, georgia, para hacer el borrador del proyecto de ley Aldrich.
La Todopoderosa Reserva Federal
¿Cuán poderoso es nuestro "banco central"? La Reserva Federal controla nuestro suministro monetario, y las tasas de interés, y por consiguiente manipula toda la economía [completa] -creando inflaciones o desinflación, depresiones o alzas, y haciendo que el mercado de acciones suba o baje de un golpe. La Reserva federal es tan poderosa que el congresista Wright Patman, presidente del House Banking Commitee, afirmó:
"Hoy día en los EE.UU tenemos efectivamente dos gobiernos que están en operación....Tenemos al gobierno debidamente constituido ...[y] luego tenemos a un gobierno independiente en El Sistema de Reserva Federal, al cual no se le puede controlar ni coordinar, y que es quien maneja los poderes monetarios otorgados al congreso por la constitución."
¡Ni los presidentes, ni los congresistas ni los secretarios de La Tesorería dirigen a la Reserva Federal! En los asuntos de dinero, ¡La Reserva Federal los dirige a ellos! El secretario de la tesorería, David M. Kennedy, admitió el poder sin control de la Reserva federal en una entrevista para el U.S. News & World Reports el 5 de mayo de 1969:
"P : ¿Aprueba ud los últimas acciones que restringen los créditos?
R : No me corresponde a mí aprobar o desaprobar. Es una medida que ha tomado la Reserva Federal."
Y, lo que es bastante curioso, al Sistema de Reserva Federal nunca se le ha hecho una auditoría y ha rechazado todos los intentos por parte del presidente del comité de la Casa Bancaria, Wright Patman, para que se le haga una auditoría. (N.Y. Times, 14 Sept. 1967.)
¿Cuán exitoso ha sido el Sistema de Reserva federal? Depende de cómo se le mire. Desde que Woodrow Wilson prestó juramento como presidente, la deuda nacional ha subido de $1 billón de dólares a $455 billones. La cantidad total de los intereses pagados desde entonces ha sido descomunal, ocupando el tercer lugar en el presupuesto federal. El interés sobre la deuda nacional es ahora de $22 billones de dólares anuales, y ascendiendo bruscamente a medida que la inflación hace que la tasa de los interés se dispare a las nubes. Mientras tanto, nuestro oro está siendo hipotecado ante los bancos centrales europeos, y toda nuestra plata ha sido ya vendida. Con una catástrofe económica inminente, sólo un discípulo ciego de la "teoría accidental de la historia" podría creer que todo esto ha sucedido por mera coincidencia.
Cuando el Sistema de Reserva Federal logró colarse sin sospechas ante un público norteamericano, habían garantías absolutas de que no habrían más súbitos quiebres económicos. Los dos hombres que se hallaban en bambalinas abogaron por el concepto de un banco central para los banqueros internacionales prometiendo fielmente que desde aquel entonces sólo habría un crecimiento constante y una prosperidad perpetua. Sin embargo, el congresista Charles A. Lindberg, proclamó con precisión: "De ahora en adelante las depresiones [económicas] serán creadas científicamente."
El uso de un banco central para crear períodos alternados de inflación y desinflación, y así privando al público de grandes ganancias, se ha llevado a cabo con una precisión de relojería.
Habiendo edificado la reserva Federal como una herramienta para consolidar y controlar la riqueza, los banqueros internacionales estaban ahora listos para cometer un asesinato mayor. Entre 1923 y 1929, la Reserva federal expandió (inflacionó) el papel moneda en un sesenta y dos por ciento. Gran parte de este dinero se usó para hacer disparar el mercado de valores hasta el cielo.
Al mismo tiempo que enormes cantidades de dinero crediticio se estaba haciendo disponible, los medios de comunicación comenzaron a armar una alharaca esparciendo cuentos sobre fortunas inmediatas que se podían hacer en el mercado de valores. Según Ferdinand Lundberg:
"Para obtener ganancias de estos fondos había que inducir al público a especular, y así se hizo por medio de reportes periodísticos engañadores, muchos de los cuales fueron pagados por los corredores de comercio [brokers] quienes operaban las apuestas...."
    Las audiencias de la House Hearings sobre el poder de adquisición del dólar reveló evidencia en 1928 de que la mesa directiva de la Reserva Federal estaba trabajando en estrecha colaboración con los bancos centrales europeos. El comité advirtió de que se había planificado un gran quiebra en 1927. En un almuerzo secreto entre la mesa directiva de la Reserva Federal y los directores de los bancos centrales europeos, el comité elevó su advertencia de que los banqueros internacionales estaban colocando la soga al cuello.
    Montagu Norman, director del Bank of England, llegó a Washington el 6 de febrero de 1929 para reunirse con Andrew Mellon, secretario de la tesorería. El 11 de noviembre de 1927, el Wall Steet Journal describió al sr Norman como "el dictador monetario de europa." El profesor Carroll Quigley nos hace notar que Norman, un cercano confidente de J. P. Morgan, admitió, "Yo tengo la hegemonía del mundo." Inmediatamente después de esta misteriosa visita, la mesa directiva de la Reserva federal cambió su política del dinero fácil en ciento ochenta grados y comenzó a subir la tasa de descuento. El globo que se había estado inflando durante casi siete años estaba a punto de estallar.
    El 24 de octubre ocurrió el desastre. En su libro Los Problemas Políticos y Monetarios no resueltos de los Estados Unidos, William Bryan describe los que sucedió: "Cuando todo estaba listo, los banqueros neoyorquinos comenzaron a exigir el pago de los préstamos a los brokers dándoles un plazo de 24 horas. Esto significaba que los corredores de acciones y los clientes se veían forzados a deshacerse de sus acciones en el mercado para poder pagar los préstamos. Esto naturalmente colapsó el mercado de valores y trajo un colapso bancario en todo el país porque los bancos que no eran propiedad de la oligarquía estaban demasiados comprometidos financieramente [con los préstamos], y en su carrera se vieron pronto sin moneda ni papel moneda por lo que tuvieron que cerrar.El Sistema de Reserva Federal no vendría en su ayuda, aún cuando se les había instruido de acuerdo con la ley de que debían mantener una moneda en circulación elástica."
    El público que había hecho sus inversiones, incluyendo a la mayoría de los brokers y los banqueros, recibieron una tremenda bofetada con el estallido, pero no así los de adentro. Ellos estaban ya sea fuera del mercado o habían vendido "bajo", de tal manera que obtuvieron inmensas ganancias mientras todo se desplomaba estrepitosamente para el público inversionista. Para aquellos que se percataban de los que estaba pasando, un comentario de Paul Warburg había sido la advertencia sobre la venta. Esta señal llegó el 9 de marzo de 1929, cuando el Financial Chronical citó a Warburg: "Si se permite que las orgías especulativas sin control se propaguen demasiado lejos... será inminente que el colapso final... traerá una depresión general que afectará a todo el país."
    Más tarde los estafadores compraron de nuevo estos valores rebajados al 90% de su alto valor inicial. El creer que la quiebra científicamente diseñada del '29 fue un accidente o el resultado de la estupidez es algo que desafía toda lógica. Los banqueros internacionales que promovieron las políticas inflacionarias y gatillaron la propaganda que hizo subir el mercado de valores tienen una experiencia acumulada por generaciones como para haber incurrido en el [supuesto] error de la "gran depresión."
    El congresista Louis McFadden, presidente del House Banking and Currency Committe, comentó lo siguiente: "[la depresión] no fue accidental. Fue un suceso hábilmente planificado.... Los banqueros internacionales buscaban provocar una condición de desesperación aquí para que pudieran emerger como nuestros amos."
    Aunque no hemos tenido ninguna otra depresión como la del '29, sí hemos sufrido depresiones regulares desde aquel entonces. Cada una de estas depresiones ha sido seguida por un período en el cual la Reserva Federal apretó a fondo el acelerador monetario y luego golpeó en seco los frenos. Desde 1929 las siguientes depresiones han sido creadas por tal manipulación:

1936-7: Los precios de las acciones cayeron en un 50%
1948 : Los precios de las acciones cayeron en un 16%
1953 : Los precios de las acciones cayeron en un 13%
1956-7: El mercado de valores experimentó una baja de 13%
1957 : A finales de año el mercado decayó en un 90%
1960 : Los precios de las acciones cayeron en un 17%
1966 : Los precios de las acciones cayeron en un 25%
1970 : El mercado de valores decayó a un 25%
(La crisis asiática y todas las grandes y devastadoras variaciones de las bolsas internacionales desde entonces)
    Una prestigiosa publicación financiera norteamericana, el Indicator Digest del 24 de junio de 1969, evidencia los efectos industriales en el ciudadano de las políticas de la Reserva Federal de expandir o restringir el flujo monetario. Esta es la manera cómo se manipula el mercado de valores y cómo las depresiones son creadas científicamente. Si ud. sabe cuál será el próximo camino a seguir por la política de la Reserva Federal, ud podría hacerse millonario
    Los miembros de la mesa directiva de la Reserva Federal son nombrados por el presidente por un período de 14 años. Ya que estas economías controlan la economía del país, dichos nombramientos son más importantes que los del ministerio, pero ¿quién más habrá sabido de ellos que el director Arthur Burns? Estos nombramientos que debieran ser extensamente discutidos en el senado se aprueban rutinariamente. Pero aquí, al igual que en europa, estos hombres son meros títeres puestos allí para el beneficio de los banqueros internacionales que financian las campañas presidenciales de ambos partidos políticos.
    Y el profesor Quigley nos revela que estos banqueros internacionales que poseían y controlaban los bancos de inglaterra y francia mantenían su poder aún después de que aquellos bancos habían sido teóricamente socializados. El sistema norteamericano es algo diferente, pero el efecto de red es el mismo -una siempre creciente deuda que impone pagos de intereses siempre crecientes, inflaciones y periódicas depresiones creadas científicamente.
    El resultado final, si los de adentro logran lo que quieren, será el sueño de Montagu Norman del banco de inglaterra de que: