08 noviembre, 2011

Un Madero pirata

"Tenemos un Madero pirata. El verdadero Madero estaba en contra de (la reelección)." Humberto Moreira
No sé qué me preocupa más: si tener un Madero pirata o un Moreira ignorante. Quizá lo último sea peor. El que un presidente del PRI afirme que Francisco Ygnacio Madero, el original, luchó contra la reelección de legisladores, revela o una enorme ignorancia o una terrible mala fe.

Humberto Moreira, el presidente del PRI, no parece haberse enterado que Madero ni luchó contra la reelección de legisladores ni se opuso nunca a ella. La prohibición de la reelección de diputados, senadores y presidentes municipales se decretó en 1933, 20 años después de su muerte, que tuvo lugar el 22 de febrero de 1913.

La reelección legislativa y municipal fue prohibida en el gobierno de Abelardo L. Rodríguez. La verdadera fuerza política detrás de esta medida era Plutarco Elías Calles, el jefe máximo de la Revolución. Éste buscaba fortalecer el poder presidencial frente al Congreso de la Unión y frente a los caciques locales que controlaban a los gobiernos municipales.

Si bien la acción de Calles puede entenderse como un intento por construir una mayor gobernabilidad tras un periodo de inestabilidad en el que casi todos los presidentes habían sido asesinados, el resultado práctico fue establecer un régimen de partido único que duraría hasta el año 2000.

En contraste, Francisco Y. Madero (Ygnacio es la forma que se apunta en su fe de bautismo y que él mismo usaba) luchó contra el exceso de poder presidencial. En 1910 se postuló como candidato y se rebeló contra Porfirio Díaz, quien ese año obtuvo su séptima reelección presidencial. Por años Madero había buscado de distintas maneras moderar el poder de la Presidencia de la República, lo contrario a lo que pretendía Calles con las reformas de 1933.

Moreira el original (no sé si el actual Gobernador de Coahuila, Rubén, sea pirata o legítimo) no parece tener siquiera una idea aproximada de la historia de nuestro país. Por eso resulta tan patética su afirmación: "Que no se nos olvide nuestra historia. La reelección causó un conflicto armado en 1910 y nosotros somos poseedores de un legado histórico".

La realidad es que lo que buscaba Madero era la democracia. "Sufragio efectivo" era el elemento fundamental de su posición política. La "no reelección" vino después. De hecho, Madero propuso en su libro "La sucesión presidencial", en 1910, que Díaz se reeligiera como Presidente, pero que hubiera nuevos candidatos a la Vicepresidencia y a los gobiernos estatales. El Partido Nacional Antirreeleccionista que fundó Madero nunca propuso eliminar la reelección de legisladores.

El que hoy líderes políticos como Moreira se opongan a la reelección de legisladores no debe sorprender. Dar a los ciudadanos la posibilidad de ratificar o rectificar una decisión electoral permitiría una mejor rendición de cuentas de diputados y senadores. También les daría a éstos una mayor independencia frente al Presidente de la República y frente a los líderes de los partidos.

Parte del poder actual de un presidente de partido como Moreira radica en la posibilidad de seleccionar, en consulta con un pequeño grupo de líderes, a los candidatos a cargos de elección popular. Con la reelección, ese poder pasa a manos de los ciudadanos, que tendrían la facultad suprema de castigar o premiar a los legisladores. Éste era el sufragio efectivo que buscaba Madero.

Recurrir a la figura de Madero para oponerse a la reelección de legisladores es perverso o ignorante. Y no estoy seguro de cuál de las dos posibilidades me inquieta más.
Sergio Sarmiento

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