07 septiembre, 2012

La creación de empleo en EE UU se modera en agosto El indicador es clave de cara a la reunión de la Reserva Federal la semana próxima. Sandro Pozzi, Nueva York

Gran expectación en torno al dato de empleo de agosto, por lo que significa para la próxima reunión de la Reserva Federa y de cara a las presidenciales de noviembre a la Casa Blanca. Y el dato general decepcionó y confirma la tendencia: se avanza, pero con lentitud. EE UU creó solo 96.000 empleos el mes pasado. La tasa de paro bajó dos décimas, al 8,1%, pero es por un efecto estadístico.
Wall Street esperaba la creación de 125.000 empleos en agosto, por debajo a los 163.000 que se anticiparon para julio. Este último dato se revisó además a la baja, a 141.000 empleos. El de junio se recorta también y queda en 45.000 empleos. Muy pobre. EE UU necesita crear más de 200.000 puestos de trabajo de forma sostenida para rebajar el paro de una manera convincente.

La mejora del mercado laboral está siendo, de hecho, muy tímida, a un ritmo “frustrante” y “preocupante” en boca de Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal. Es el reflejo del crecimiento de la debilidad de la economía, que en el segundo trimestre se expandió a una tasa anualizada del 1,7%. Esto provoca que las empresas se lo piensen antes de contratar.
En lo que va de trimestre, EE UU está generando empleo a una media de 118.500 contratos mensuales. Es en todo caso mejor que los 54.000 de media en eel segundo y confirma que, a diferencia de Europa, la economía estadounidense evita una recaída en la recesión. Los futuros del Dow Jones y del Nasdaq indicaban una apertura al alza del 0,3% antes de la publicación.

Reunión clave

Este indicador es clave de cara a la próxima reunión del banco central estadounidense, prevista para los próximos 12 y 13 de septiembre. Bernanke es partidario de que se recurra a nuevas medidas de estímulo para apoyar el crecimiento y el empleo en un marco de estabilidad de precios. Este dato le puede ayudar a lograr el consenso que necesita de los miembros de la Fed.
Wall Street parte de la base de que el hecho de que los indicadores económicos sean positivos no impide que la Fed pueda aplazar de nuevo la fecha de referencia para mantener los tipos en los niveles actuales o embarcarse en algo más ambicioso, como en una operación de compra de deuda hipotecaria. Pero también es cierto que el momento es complicado, por el ciclo electoral.
La marcha del mercado laboral será decisiva en las próximas elecciones presidenciales, donde Barack Obama se juega su puesto de trabajo frente al republicano Mitt Romney. El demócrata prometió al llegar a la Casa Blanca que su plan evitaría que el paro rebasara el 8%, nivel que superó por primera vez en febrero de 2009 y que remontó hasta el 10% en octubre de ese año.
Desde ese pico hace tres años, cuando el total de desempleados ascendía a 15,4 millones, la tasa de paro logró mejorar solo de dos puntos porcentuales. El total de personas sin un puesto de trabajo ascienden ahora a 12,5 millones, de los que el 40% lleva sin empleo más de seis meses. El paro juvenil, entre tanto, afecta al 24,6%. La tasa de participación es del 63,5%.

Salarios más bajos

Este último dato es el más bajo desde 1981 y explica la caída de dos décimas en la tasa de paro. Esencialmente, hay más gente que prefiere quedarse en casa o estudiando que ponerse a buscar trabajo. No es solo por el tipo de empleo, también por los salarios que se pagan. Hay 2,6 millones de personas que desisten a buscar empleo de forma activa y ocho millones que trabajan a tiempo parcial.
La Gran Recesión destruyó un total de 8,7 millones de puestos de trabajo entre febrero de 2008 y el mismo mes de 2010. Al ritmo actual, Obama afrontará las urnas recuperando los empleos perdidos en su mandato. El sector privado lleva 30 meses consecutivos creando empleo, hasta un total de 4,6 millones de puesto de trabajo. Pero el público destruye y eso también cuenta.
Ningún presidente fue reelegido con un paro superior al 8%. Ben Bernanke volvió a repetir la semana pasada ante el simposio de banqueros centrales en Jackson Hole que la política monetaria no es la panacea y tiene sus límite. Por eso pidió a los legisladores en Washington que adopten políticas para evitar que la vulnerabilidad en el mercado laboral se convierte en algo estructural.

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