05 diciembre, 2012

Mancera saca las agallas

Carlos Navarrete se había ilusionado con la Secretaría de Gobierno

Adrián Rueda




Quienes pensaban que Miguel Ángel Mancera iba a ser un flancito ante las tribus del PRD se están llevando una verdadera sorpresa, pues ya les dijo que de ninguna manera les dará ningún espacio de más en su gabinete.
Las negociaciones se tensaron a partir del lunes, cuando Mancera tuvo una encerrona de varias horas con René Bejarano, quien presionó infructuosamente para obtener al menos cinco secretarías en la nueva administración.
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Seguirá la lucha militar antinarco; Peña Nieto condiciona el regreso a cuarteles

Se retirarán las Fuerzas Armadas hasta cuando opere la nueva estrategia, afirma el Presidente

Peña Nieto se comprometió a una mayor inversión para “nuestras gloriosas Fuerzas Armadas”



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CIUDAD DE MÉXICO, 5 de diciembre.- Las Fuerzas Armadas continuarán encabezando la lucha federal contra la delincuencia organizada hasta que opere una nueva política de Estado en materia de seguridad y justicia, afirmó el presidente Enrique Peña Nieto.
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Primeras señales de Peña: III. Incremento de los impuestos

Lo único que queda es aplicarle mucha tijera al gasto público de 2013 para poder financiar todo lo que prometió el nuevo Presidente.

Leo Zuckermann




El sábado, el nuevo Presidente anunció 13 decisiones que incluyen la implementación del Programa Nacional de Prevención del Delito, la Cruzada Nacional Contra el Hambre y el Programa de Seguro de Vida para Jefas de Familia; la promulgación de la Ley Nacional de Víctimas; la ampliación de la partida presupuestal para el Programa 70 y Más de tal suerte que ahora los mayores de 65 años reciban una pensión; la realización de un censo de escuelas, maestros y alumnos; la inmediata implementación de un Programa Nacional de Infraestructura y Transporte, y el arranque de la construcción de los trenes México-Querétaro, México-Toluca, Transpeninsular Yucatán-Quintana Roo, la Línea 3 del Metro de Monterrey, el transporte masivo de Chalco a La Paz y el tren eléctrico de Guadalajara. Todo eso deberá hacerse a partir del año que entra.
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Cómo se vive en Venezuela la ausencia de Hugo Chávez

Cuidate
La Nación
Hace casi tres semanas que los venezolanos no ven a su presidente, Hugo Chávez. Su última aparición, en televisión, fue una reunión con varios ministros el 15 de noviembre.
Chávez partió a Cuba el miércoles de la semana pasada para un “tratamiento especial” de oxigenación hiperbárica, según la versión del gobierno, que nunca ha ofrecido demasiados detalles acerca del estado de salud del mandatario, diagnosticado de un cáncer del que se declaró curado.
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Misiles salvavidas


Por Moisés Naím
El Nacional, Caracas
Las armas son para matar. Pero la sorpresa es que, a veces, algunas salvan vidas. Este es el caso de los misiles antimisil que Israel utilizó para protegerse de los cohetes lanzados por Hamás desde Gaza en su más reciente conflicto. Y no me refiero al hecho de que este sistema, llamado Cúpula de Hierro, evitara la muerte de civiles israelíes. Eso, sin duda, lo logró. Pero también evitó la muerte de miles de inocentes en la franja de Gaza. También frenó una desestabilización aún mayor de esa convulsionada región y, posiblemente, hasta impidió un peligrosísimo enfrentamiento armado entre Israel y Egipto. ¿Cómo puede un arma lograr todo eso?
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Por qué sigo siendo liberal

Por Gonzalo Zegarra Mulanovich

Semana Económica, Lima
Inmóvil, sin dientes, conformista, guardián del empate y celebrador de la inacción. Nostálgico de los noventas. Así califica el politólogo Alberto Vergara, en Poder, al liberalismo que según él yo represento, a raíz de que cuando critiqué la mentalidad de quienes ponen baños de mujeres y baños para nanas (SE 1337), no abogué por una prohibición legal de tal conducta.
Eduardo Dargent comentó en Diario16 esa misma columna mía, resaltando mi sensibilidad. Pero la sensibilidad no es fuente de Derecho; ahí radica la incomprensión de Vergara sobre mi posición. Un liberal no debe olvidar jamás que toda intervención legal es, en última instancia, un recurso al uso de la fuerza. El estatal monopolio de su uso legítimo implica que sólo debería ser ley aquello que estamos dispuestos a exigir, en el extremo –ante un incumplimiento deliberado– pistola en mano, y hasta disparando.
No califican, pues, las preferencias morales, estéticas ni sentimentales. Éstas son contingentes y cambiantes: no se pueden volver ley. Hay que ser muy autocomplaciente para exigir que todo aquello que a uno le gusta, desde el cine hasta la paridad de género, sea impuesto por ley, o sea, por la fuerza. Y es que no se pueden confundir las intenciones subjetivas con los fines del Estado. Ni las políticas públicas con el afecto ni la envidia. Cuando un individuo falla como consumidor no puede ser “salvado” por un individuo exactamente igual de falible, sólo que con sombrero de legislador o burócrata, ni por el consenso mayoritario, que no es más que la suma de muchas voluntades igualmente inclinadas al error. El estatismo, cualquiera sea su intensidad, asume que todos los individuos, o la mayoría de ellos, son estúpidos o malvados. Que el éxito es producto de las malas artes; y el fracaso, de una irremontable incapacidad (cuando en realidad es el motor del éxito, por la vía del ensayo-error). No soy capaz de semejante arrogancia (acaso sí de otras). Soy liberal porque mejor es convencer que imponer. Porque confío en el ser humano. No se puede amar el conocimiento desde la misantropía, que es el odio a nuestra especie, la única capaz de conocer gracias a la razón.
Sin embargo, tanto las izquierdas como las derechas estatistas se apartan de la razón y pretenden la imposición de sentimientos. De la compasión el socialismo; del nacionalismo y la fe, el conservadurismo. Pero los sentimientos nunca se podrán imponer, no importa lo que diga la ley (SE 1238). Y en cambio la ley sí puede mejorar el diseño institucional, algo que Vergara acusa a “mi” liberalismo de subestimar, engatusado por el crecimiento económico. “Su hora ha pasado largamente”, agrega. Pero si algún tema es recurrente en esta columna es precisamente la necesidad de mejoras institucionales (SE 1198, 1256, 1266, 1328, 1330, 1346).
De manera que el liberalismo que critica Vergara en mí no es antipolítico, ni nostálgico de los noventas –lo que equivaldría a ser nostálgico de Fujimori, que de liberal tiene tanto como Denxiaoping–. Mi liberalismo no es economicista (al estilo de la escuela de Chicago) y ni siquiera filosófico (al estilo austríaco). Es antropológico. Se sustenta en la naturaleza de la especie. Le debe más a la modernidad racionalista inspirada por Aristóteles, Tomás de Aquino y Locke, que a las especulaciones de Descartes y a las intuiciones de Kant.

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