10 octubre, 2011

Otis dice adiós a México para trabajar más en casa

Por TIMOTHY AEPPEL

La globalización ha cerrado el círculo en el fabricante de ascensores Otis Elevator Co.

La empresa estadounidense, cuyos ascensores suben y bajan por estructuras tan diversas como el edificio Empire State, en Nueva York, y la Torre Eiffel, en París, está trasladando la producción de su fábrica en Nogales, México, a una nueva planta en Carolina del Sur.

Sin embargo, lo que sorprende es que Otis asegure que la mudanza le ahorrará dinero.

Lo que está ocurriendo en la empresa refleja una transformación mayor en la manera en que los fabricantes computan costos.

Su perspectiva ha ido cambiando conforme el costo de producir en el exterior ha subido y han surgido formas más eficientes de fabricar las cosas más cerca de donde las quieren vender.

Compañías globales, desde Ford Motor Co. hasta General Electric Co., han comenzado a repatriar a Estados Unidos a algunos empleados que habían ubicado en el extranjero. "Es apenas un fenómeno pequeño, no es una tendencia, pero claramente las compañías lo están planteando cada vez más", dice Scott Paul, director ejecutivo de la Alianza para la Manufactura de EE.UU., una asociación sin fines de lucro de empresas del sector que hace lobby a favor de la producción fabril nacional.

Este influjo modesto está impulsado por una variedad de fuerzas. Los salarios y otros costos están subiendo en países extranjeros —especialmente en China— mientras que la remuneración en diversos sectores industriales dentro de EE.UU. ha subido lentamente o incluso caído. Los costos del transporte han ascendido, como también los de almacenar grandes existencias, una precaución común cuando se producen bienes lejos de su mercado final.

Las compañías también reconocen que trasladar trabajos a EE.UU. en momentos de alto desempleo puede mejorar su imagen. "Muchas compañías aún no publicitan cierres de plantas en EE.UU., lo cual siguen haciendo", dice Paul, al tiempo que se esfuerzan por proclamar que están trayendo de vuelta empleos al país. Pero a más largo plazo, dice, debería haber ventajas genuinas para la economía y los trabajadores estadounidenses.

Stephen Maurer, jefe del departamento especializado en manufactura en la consultora AlixPartners LLP, dice que algunas cosas siempre se harán en mercados de bajos costos, como la indumentaria, "porque implican mucho trabajo".

Pero para muchos otros bienes, los números están cambiando. En un nuevo estudio, Maurer concluyó que aún salía más barato producir una larga lista de bienes industriales básicos en lugares como Vietnam, Rusia, o México, pero que la brecha se ha achicado. Algunos analistas dicen que la tendencia está acelerándose y terminará por convertir a EE.UU. en el lugar más barato para producir una mayor gama de bienes. Otis cree que ese ya es el caso para sus ascensores.

Cuando el fabricante de ascensores trasladó su producción a México en 1998, "claramente fue por razones orientadas al costo", dice Didier Michaud-Daniel, presidente ejecutivo de la división de United Technologies Corp. "Pero desde entonces, los costos de logística han subido mucho".

Otis se negó a revelar todas sus cifras, pero dijo que la nueva planta de Carolina del Sur reducirá los costos de producir en México. Entre otras cosas, la planta estará más cerca de los clientes de la compañía, alrededor de 70% de los cuales están en la costa este de EE.UU. La compañía calcula que eso reducirá sus costos de transporte y logística en 17,3%.

Otro 20% de los ahorros, dice la empresa, provendrá de las "eficiencias" de reunir en la nueva fábrica a todos sus trabajadores involucrados con el diseño y la producción de ascensores.

La compañía, con sede en Connecticut, tan solo tenía operaciones de ensamblaje final en México, y mantenía los empleos de diseño e ingeniería en EE.UU.

Ello significaba que los fabricantes de herramientas de Dallas y los ingenieros y los diseñadores en Indiana y Arizona tenían que viajar al otro lado de la frontera.

"Realmente necesitábamos racionalizar nuestra cadena de suministro, y la manera de hacerlo era concentrar todo en un lugar", dice Michaud-Daniel.

En la nueva planta de Carolina del Sur, diseñadores e ingenieros estarán cerca, colaborando en el lanzamiento de una nueva generación de diseños de ascensores.

La nueva fábrica tendrá 360 trabajadores, aproximadamente la misma cantidad que la planta de Nogales, si bien incluirá empleos administrativos y menos puestos de planta.

La fábrica usará más automatización, incluso diseños desarrollados en las plantas europeas de Otis, para reducir la necesidad de trabajadores de producción dice Michaud-Daniel.

Muchos fabricantes de EE.UU., entretanto, siguen comprometidos con México, en parte porque consideran la manufactura allí una manera de mantener la producción cercana a los clientes en EE.UU. a la vez que se benefician de mano de obra más barata.

Tal es el punto de vista de John Heppner, presidente ejecutivo de Master Lock Co., de Milwaukee.

Ante los costos crecientes en China, la compañía ha reubicado parte de la producción a EE.UU., así como a la fábrica que tiene en Nogales, cerca de la planta de Otis.

"No tenemos una mera maquiladora en Nogales", dice Heffner, usando el término para las plantas fronterizas donde se realizan principalmente labores básicas de ensamblaje, "sino una operación fabril de categoría mundial".

La planta de Master Lock en Nogales emplea a 1.100 personas y es su mayor planta en Norteamérica. También sirve como eje de distribución para la mitad occidental de EE.UU.

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