08 julio, 2012

Al PRI le deben preocupar los resultados del domingo

Al PRI le deben preocupar los resultados del domingo

Contra lo que se esperaba, pero sobre todo por las condiciones tan favorables, lo que el tricolor cosechó en las urnas parece escaso.

Leo Zuckermann
El PRI tenía todo para ganar de manera contundente el domingo pasado: un candidato carismático que llevaba seis años en campaña, un gobierno panista con 12 años de desgaste, un candidato de izquierda que tuvo que gastar mucho tiempo y recursos para revertir una imagen pública negativa, una candidata del PAN sin brújula, 20 gobernadores del partido, un electorado predominantemente joven que no recordaba los errores de los gobiernos priistas, un gran deseo de cambio, producto de altos niveles de violencia en varios estados de la República. Por eso a muchos no nos sorprendía lo que indicaban prácticamente la totalidad de las encuestas: que el candidato presidencial del PRI ganaría por un margen de dos dígitos y que contaría con mayoría en ambas cámaras del Congreso.

Pero no sucedió. Es cierto que Peña ganó, y por un margen considerable de siete puntos porcentuales. Pero los números para el PRI no son tan alegres como se esperaba. De 38% que sacó el candidato presidencial, 85% fue de electores que votaron por Peña en el logo del PRI y 15% en el emblema del Partido Verde. En otras palabras, únicamente 33% de los votantes mexicanos sufragó por el tricolor, equivalente a 16 millones de votos, tan sólo medio millón de sufragios más que la totalidad de los que obtuvo López Obrador con los tres partidos que lo apoyaron.
De las 32 entidades federativas, Peña Nieto ganó en 21, López Obrador en ocho y Josefina Vázquez Mota en tres. Parecería una victoria contundente. Sin embargo, si se toman en cuenta las 12 entidades más pobladas del país, Peña, en alianza del PRI con el Verde, ganó en cinco: Estado de México, Veracruz, Jalisco, Chiapas y Michoacán. López Obrador se llevó cuatro: Distrito Federal, Puebla, Oaxaca y Guerrero. Josefina, por su parte, ganó en tres estados: Guanajuato, Nuevo León y Tamaulipas. Nótese, entonces, lo peleada que estuvo la elección en las entidades de mayor población del país.
¿Qué pasó? ¿Por qué el PRI no pudo cosechar más votos? El asunto tendrá que ser estudiado a fondo, sobre todo por los priistas. Hay diversas hipótesis:
1. El electorado castigó al PRI y premió al PAN en estados donde persisten altos niveles de violencia, como Tamaulipas, Veracruz y Nuevo León.
2. Los votantes rechazaron los malos gobiernos estatales del PRI, como es el caso de Nuevo León y Coahuila.
3. Parte del electorado tuvo miedo del regreso del PRI a Los Pinos con mucho poder en el Congreso. Dudó y dividió su voto o incluso sufragó por Peña en el emblema del Verde, o por López Obrador o Josefina. En este sentido, la campaña priista fracasó en atemperar los miedos que trataron de vender sus adversarios, en particular el PAN, con una serie de spots que le recordaban al electorado los errores y las corruptelas de los gobiernos priistas anteriores y de los estados.
4. La supuesta poderosísima operación de tierra del PRI también falló en algunos estados. Quizás algunos gobernadores decidieron no echar toda la carne al asador para no tener a un presidente fuerte que, desde Los Pinos, los volviera a avasallar. Para ellos es mejor tener a un Ejecutivo federal pepenando todos y cada uno de los votos que pueda en el Congreso.
5. Muchos priistas se desilusionaron de su candidato cuando comenzó a hablar de modernizar al país y su partido. A algunos grupos, como ciertos sindicatos que pertenecen al PRI, les disgusta que les toquen esta música porque podría implicar la pérdida de muchas prebendas que actualmente tienen.
6. El PRI se confió de que la victoria sería holgada, como demostraba la mayoría de las encuestas y, a la hora de la verdad, se durmieron en sus laureles. Realizaron un esfuerzo menor, esperanzados en que ganarían por mucho.
Son hipótesis que no son excluyentes. Les corresponderá a los priistas evaluarlas. Por lo pronto, lo cierto es que, contra lo que se esperaba, pero sobre todo por las condiciones tan favorables, lo que el PRI cosechó el domingo parece escaso.

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