20 julio, 2012

México avanza

GABRIEL ZAID

Cuando "era Dios omnipotente y don Porfirio Díaz presidente" (como dijo Renato Leduc), todos los avances del país se atribuían a don Porfirio. El PRI mantuvo esa tradición presidencialista. El PAN también, aunque la presidencia ya no es lo que era.

Lo sensato sería reconocer que el país avanza por lo que hacen millones de mexicanos. Pero la vida pública se ha partidizado hasta el absurdo de negar todo avance, para que no se adorne Felipe Calderón. Así se pierde el sentido de la realidad.

La verdad es que México avanza desde hace muchos años, y avanza más desde que la presidencia es menos. De multitud de avances hay noticias, pero marginales, porque los partidos y los medios han hecho de la vida política el foco de atención nacional. El aspirantismo de la clase política, su mediocridad y falta de escrúpulos dan para muchos episodios de la telenovela que distrae de los avances no políticos.


Que los tenores mexicanos (Ramón Vargas, Francisco Araiza, Rolando Villazón, Fernando de la Mora, Arturo Chacón-Cruz) canten en la Scala de Milán dejó de ser asombroso. También se ha vuelto normal que Le Monde comente libros mexicanos traducidos al francés. Elisa Carrillo debuta como prima ballerina en el Ballet de Berlín, y antes lo hicieron Lupe Serrano en el American Ballet Theatre de Nueva York, Luisa Díaz en el Béjart Ballet de Lausana y Elena Carter en el New Zealand Ballet.

Demián Bichir y Emmanuel Lubezki llegaron a la lista final de los Óscares. El laberinto del fauno de Guillermo del Toro fue un éxito mundial de crítica y taquilla. En el Festival de Cannes recibió un aplauso de 22 minutos. Obtuvo Óscares para Guillermo Navarro y Eugenio Caballero, así como el premio británico Best Film Not in the English Language y siete Goyas en España. Costó 19 millones de dólares y recaudó 83.

Javier Sicilia fue señalado mundialmente entre las Persons of the Year 2011 por la revista Time. Ximena Navarrete alcanzó el título de Miss Universo. Los coheteros de Tultepec obtuvieron el primer lugar en la competencia internacional de juegos pirotécnicos de Hannover. Tatiana Bilbao obtuvo el premio de arquitectura de la Berliner Kunstakademie. Sergio Pérez subió al podio del Gran Premio Fórmula Uno. Ana Gabriela Guevara rompió la marca mundial de los 300 metros planos. Guillermo Pérez y María del Rosario Espinoza fueron campeones olímpicos en taekwondo. Lorena Ochoa ganó el título de mejor golfista del mundo. La investigadora Evangelina Villegas obtuvo el Premio Mundial de Alimentación de la FAO. El neurobiólogo Arturo Álvarez-Buylla, el Príncipe de Asturias. Cada vez más mexicanos ingresan a la American Academy of Arts and Sciences. Toreros, boxeadores, futbolistas y muchos otros deportistas, artistas, escritores y científicos mexicanos son de clase mundial.

Mario Molina obtuvo el premio Nobel, como antes Octavio Paz y Alfonso García Robles. José Emilio Pacheco obtuvo el premio Cervantes, como antes Octavio Paz, Carlos Fuentes y Sergio Pitol. La UNAM obtuvo el premio Príncipe de Asturias, como antes la revista Vuelta, el Fondo de Cultura Económica y El Colegio de México.

Agustín Carstens fue candidato a dirigir el FMI, Julio Frenk la OMS. Alicia Bárcena encabeza la CEPAL, José Ángel Gurría la OCDE y Roberto Kobeh González la OACI, como Jaime Torres Bodet encabezó la UNESCO, Antonio Ortiz Mena el BID y Mauricio de Maria y Campos la ONUDI.

Cuando todos los automóviles en México eran importados, el masoquismo dictaminó que, de armarse en México, no iban a rodar. Cuando rodaron, se dijo que nunca se exportarían. Hoy se exportan más de dos millones anuales. Paralelamente, México es uno de los grandes exportadores de fresas, moras, zarzamoras, arándanos, grosellas y frambuesas; es el exportador número uno de televisores de pantalla plana y el primer productor mundial de plata. Hay una empresa mexicana dirigida por una mujer que tiene a su cargo miles de ingenieros programadores de software de exportación. Los empresarios mexicanos de teléfonos, cementos y pan son ahora protagonistas del mercado global.

También hay avances políticos nada presidenciales. La gran reforma del Estado, que está cambiando el ejercicio del poder, no es mérito del poder, sino de la sociedad. Fue iniciativa de un grupo de ciudadanos que vieron con claridad el interés público y cabildearon con todos los partidos hasta introducir la ley de transparencia, que parecía inocua: un Caballo de Troya ciudadano en el Estado amurallado. Y la prensa (que antes sacaba a ocho columnas en primera plana, día tras día, al Señor Presidente) aprendió a usar la transparencia para cuestionar las declaraciones y silencios oficiales.

Otros grupos han logrado avances cabildeando por los derechos del consumidor, la protección ecológica, los juicios orales y muchas otras cosas. Los grupos de ciudadanos que se especializan en un tema de interés público y presionan para que se atienda son una novedad reciente y creciente.

Para lograr la alternancia que sacó al PRI de Los Pinos, tuvieron méritos el presidente Zedillo y el carisma de Fox, pero sobre todo el empuje ciudadano; muy especialmente, los votantes de izquierda que apoyaron a un candidato ajeno a sus preferencias ideológicas. La separación de poderes que siguió es un avance histórico, y nada le debe a ningún presidente, sino a las cámaras legislativas, la Suprema Corte y los gobernadores que han asumido vivamente la soberanía que fue letra muerta.

Esta separación, desgraciadamente, ha creado oportunidades para poderes ilegítimos que ahora andan sueltos: empresarios del crimen y autoridades delincuentes. Pero destruir la monocracia en 1910 tuvo un costo de sangre, inseguridad y trastornos muy superior a lo que está costando la transición al pleno Estado de derecho.

Y, si cabe reconocer algún mérito a Felipe Calderón, basta comparar la escena histórica del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en el Castillo de Chapultepec con la respuesta de Gustavo Díaz Ordaz a la exigencia estudiantil de diálogo público.

Si estos no son avances, ¿qué serán?

No hay comentarios.: