03 septiembre, 2012

Lo único que hace falta es un debate sobre el patrón oro para que se dispare el precio

Matthew Lynn


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¿Qué haría falta para empujar el precio del oro de 1.600 a los 1.700 dólares/onza a que se vendía el año pasado? ¿Otra ronda masiva de QE de la Fed? ¿El fin del euro? ¿Una guerra entre Israel e Irán? Son posibilidades, pero lo más probable es un debate en serio sobre el regreso del patrón oro.
En EEUU, los republicanos estudiarán la restauración del vínculo entre el dólar y el oro si ganan las presidenciales. El Parlamento suizo ya ha debatido sobre lo mismo respecto al marco. Los bancos centrales aumentan sus tenencias de oro. Y el oro podría tener un papel creciente en los intentos cada vez más febriles de reparar el sistema monetario europeo.

El debate en torno al oro

¿Cuál sería el precio del oro si recuperase su papel central en el sistema monetario? Abundan las predicciones, pero lo cierto es que nadie lo sabe con seguridad. Aunque hay un dato interesante. Los mercados son preventivos. Tratan continuamente de llevar la delantera. No es necesario que vuelva el patrón oro para que su precio se dispare; sólo el debate podría bastar. Y, de hecho, ya ha comenzado.
El último vínculo entre el oro y el dinero se cortó hace cuarenta años, cuando Nixon puso fin a los sistemas de Bretton Woods que fijaban el precio del oro en dólares y emparejaban a otras monedas con la de EEUU. Cuando se tomó la decisión, el oro se vendía a 35 dólares/onza, el precio que tenía en 1933. Desde entonces ha llegado a 1.650 dólares/onza.
Por regla general, los sistemas monetarios duran unos cuarenta años. Eso fue lo que duró el patrón oro clásico antes de la Primera Guerra Mundial. El sistema Bretton Woods tuvo una duración parecida. Basándonos en eso, el sistema actual de monedas flotantes de bancos centrales, con el dólar como moneda de reserva global, vive tiempo prestado.
Ya han aparecido tensiones. El dólar está en declive a largo plazo, mientras la importancia relativa de EEUU disminuye. Los bancos centrales imprimen frenéticamente más dinero con poco efecto en la economía real. Los mercados de activos se desarticulan progresivamente. No es raro que, al ver el follón, la gente empiece a preguntarse seriamente si el sistema monetario funciona.
El debate sobre el oro se producirá en tres lugares. En EEUU ya ha comenzado. La Fed parece dispuesta a seguir al Banco de Japón en su camino a ninguna parte: una década imprimiendo más y más dinero mientras la economía se estanca, el nivel de vida se tambalea y la deuda alcanza el 200 por ciento del PIB o más. En este contexto, el debate crecerá.
Después hay otros países menores, económicamente prósperos. No es de extrañar que Suiza ya hable de ello. Comerciar en dólares y tenerlos como reserva mientras la moneda pierde valor implacablemente no es muy atractivo. ¿Quién podría unirse a los suizos en este debate? Quizá países con calificación triple A, como Canadá o Singapur.
Por último, no hay que descartar la posibilidad de que el oro juegue un papel en las últimas fases de la crisis del euro. Una solución para la atribulada moneda única podría ser el cambio a un sistema monetario basado en el metal. Después de todo, en el siglo XIX en Europa operó un patrón oro bastante fructífero que en efecto era una moneda única. La alternativa, si el euro cae, podría ser respaldar las nuevas monedas con oro. Italia, por ejemplo, tiene una de las más altas reservas de oro del mundo. La nueva lira sería tan de fiar como un bono de Zimbabue, pero, si se respalda con oro, sería muy interesante para los inversores.
Ningún país está a punto de regresar al patrón oro, pero hay un debate serio y la conversación no hará más que crecer. Y eso plantea implicaciones enormes para el precio del oro. Es cierto que estamos lejos, pero los mercados, por su propia naturaleza, observan constantemente la última tendencia, ávidos de adelantarse a las circunstancias.

¿Cuál sería el precio del oro?

¿Cuál sería el precio del oro si EEUU retomase el patrón oro? Nadie lo sabe con certeza. Un estudio de Capital Economics calcula que se situaría cerca de los 10.000 dólares/onza, cinco veces por encima del precio actual.
Pero nadie lo puede afirmar con seguridad. Dependería del tipo en que se fijara en dólares (o la moneda en cuestión). Incluso podría bajar respecto al precio actual si la Fed se basase en el precio medio de los últimos diez años (unos 800 dólares/onza). Y, una vez restablecido el patrón oro, podría no ser una buena inversión. Recordemos que entre 1933 y 1971, el precio del oro no cambió en dólares.
Lo más probable, sin embargo, es que mientras se siga especulando sobre el regreso del patrón oro, al metal precioso le irá muy bien y los inversores se amontonarán ante la previsión de compras masivas de los bancos centrales. El precio subirá sin parar.
¿Volveremos alguna vez al patrón oro? Es pronto para saberlo. Lo que está claro es que el sistema monetario actual es un desastre y ya se ha empezado a hablar del tema. Y eso sólo puede ser alcista para el metal.

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