02 abril, 2013

"Exprópiese": eslogan latinoamericano

ANTONELLA MARTY

La expropiación en América Latina se ha vuelto política habitual desde hace ya algunas décadas y, aún cuando sus efectos se observan negativos, ésta tendencia de corte populista parece no exhibir freno.

La expropiación en América Latina se ha vuelto política habitual desde hace ya algunas décadas y, aún cuando sus efectos se observan negativos, ésta tendencia de corte populista parece no exhibir freno.
Twitter, Antonella MartyEl reelecto presidente Rafael Correa declaro esta semana que "Ecuador tiene reglas muy claras, políticas macroeconómicas también muy claras, y una estabilidad impresionante". Luego, hizo énfasis sobre su "defensa al derecho de los Estados de que puedan nacionalizar una empresa en función del bien común".
Pero, hace pocos días, el presidente boliviano Evo Morales anunció una nueva expropiación. Esta vez fue el turno de las acciones de la empresa "Servicios de Aeropuertos Bolivianos S.A." (SABSA). Tal acción no resulta ser una política novedosa, ya que ha sido uno de los planes de gobierno desde la llegada de Morales al poder en 2006. Así, a criterio de intentar buscar argumentos que justifiquen sus acciones, el mandatario de la nación del altiplano destacó que la firma SABSA no había llevado a cabo las inversiones suficientes para ampliar las terminales aéreas de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.


Empero, y cuando de expropiar se habla, el no mencionar a Hugo Chávez es difícil. Desde la asunción del presidente hoy 'ausente', el régimen chavista ha estatizado más de 1.500 empresas de la mano del tan famoso "Exprópiese". La mayor parte de ellas hoy se caracteriza por encontrarse en un evidente estado Chávez, Castro y Moralesde abandono, sin producción demostrable y con un destino casi predecible: el cierre y clausura.
De tal suerte que los efectos cosechados se oponen a lo declamado por la agenda del populismo regional. Mientras la estatización se presenta de la mano de hacer de la firma "una empresa más productiva", el único camino termina coincidiendo con un aporte más al desempleo en el país donde tiene lugar el hecho.
Es menester no olvidar los efectos de las expropiaciones y de las políticas contraproducentes que vienen con ellas. Para conducir a un análisis serio a este respecto, es fundamental basarse siempre en los efectos a largo y corto plazo y, al mismo tiempo, en aquello que "no se ve", conforme supo expresarlo oportunamente el economista francés -y ferviente defensor de las ideas liberales- Frédéric Bastiat.
¿Es posible esperar crecimiento económico mientras los derechos de propiedad son avasallados abiertamente? El gobierno ciertamente carece de la capacidad más elemental para administrar una empresa. Para explicarlo, debe recordarse que no es la naturaleza del Estado generar riqueza. El estado empresario ha fracasado con contundencia en reiteradas oportunidades y, de la mano con el fin de la compañía, sobreviene el aprovechamiento corrupto que hacen de ella los amigos del gobierno que la expropió.
Cuando el Estado no es capaz de garantizar seguridad, la propiedad privada, reglas de juego claras ni respeto por los derechos individuales, los argumentos para justificar la existencia del estado empresario caen por su propio peso. ¿De qué modo se comprende que se le asigne al Estado ese rol? En cualquier momento, hombres de empresa y ciudadanos emprendedores pueden enfrentarse a la posibilidad de perderlo todo, a manos de la súbita decisión de un burócrata estatal.
El concepto de "propiedad para todos" no es otra cosa que un simple capítulo dentro de la fábula de la mente populista-colectivista. Esta solo es creíble cuando a la proposición se le adjunta el verdadero sujeto: "propiedad para todos [los políticos]".
Hoy, luego de transcurridas varias décadas, aquella frase de F.A. Hayek continúa vigente: "Lo que nuestra generación ha olvidado es que el sistema de propiedad privada es la más importante garantía de la libertad".

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